Si alguien nos preguntara qué sabemos sobre Drácula, sin duda le contestaríamos que es el vampiro más poderoso. Camuflado bajo la apariencia de un elegante y misterioso conde procedente de Transilvania, este monstruo intenta destruir la especie humana infectándola con el mordisco de sus afilados colmillos. Vive de noche y, durante el día, duerme en un ataúd. Como carece de alma, no se refleja en los espejos. Es rey de las tinieblas y señor de los animales más repugnantes. Puede transformarse en murciélago o en lobo, lo mismo que desvanecerse en el aire. Lo espantan el ajo y el crucifijo pero, para destruirlo, el ritual más eficaz es clavarle una estaca en el corazón. Esta es la imagen popularizada por Hollywood que todos conocemos. Sin embargo, apenas somos conscientes de la forma en que se ha forjado y evolucionado este mito de raíces antiquísimas, ni de cuáles son las razones por las que nos seduce tanto. Vamos a examinar algunos de los aspectos de su rica simbología, para comprobar cómo se han ido articulando a lo largo de los siglos. Al final nos sorprenderá descubrir hasta qué punto somos nosotros mismos el reflejo escondido en la leyenda de Drácula.
El cine no es solo una fábrica de sueños. Como la novela, es también un espejo que se pasea ante la realidad, reflejando todas sus contradicciones. Las películas crean mitos muy potentes, reciclando para ello elementos culturales de muy diverso orden. En la pantalla proyectamos nuestras ilusiones y temores más profundos. El Séptimo Arte es por ello una herramienta clave para averiguar quiénes somos realmente. Cine y Antropología se alían en busca del saber acerca del hombre.
viernes, 30 de octubre de 2015
DRÁCULA. LAS METAMORFOSIS DEL MITO
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sábado, 17 de octubre de 2015
UNA DÉCADA DE "GIGANTES".Grandes figuras en la lucha contra la discriminación racial en Estados Unidos en los años 50
Vamos a tomar la metáfora de
“Gigante”(1956), la conocida película de George Stevens, para
hablar de algunos hombres y mujeres heroicos que, después de la
Segunda Guerra Mundial, decidieron que ya era hora de cambiar las
cosas. La evidencia de que los prejuicios antisemitas habían estado
en el corazón de esa tremenda contienda, y la valentía con la que
los soldados de las minorías étnicas habían luchado durante la
misma en favor de la libertades, despertó una nueva sensibilidad
social y un agudo inconformismo ante la injusticia que los miembros
de los grupos de color se veían obligados a soportar a diario en
Estados Unidos. Bajo la apariencia de una glamourosa superproducción
repleta de míticas estrellas, el director de “Gigante” se
atrevió a tratar por primera vez en la gran pantalla un tema
candente, la discriminación contra los mexicanos en Texas. Al mismo
tiempo la rebeldía comenzaba a extenderse a otros frentes dentro y
fuera de la ley. La Corte Suprema dio un paso gigantesco en 1954 al decretar el punto final de la segregación racial en las escuelas
públicas, y en esas mismas fechas Martin Luther King, un joven
pastor baptista en Montgomery, comenzaba su grandiosa andadura como activista
social en defensa de los derechos de los afroamericanos. Con estos y
otros “gigantes” entre las filas, el triunfo sobre las fuerzas
retrógradas estaba garantizado. Pero, ¿cómo se había llegado al
rígido apartheid que existía en la sociedad estadounidense?
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jueves, 8 de octubre de 2015
LA RODILLA DE CLAIRE (Siete fotogramas en torno al deseo)
Una joven es y será siempre el único
objeto digno de adoración de la naturaleza y de la existencia entera.
SÖREN KIERKEGAARD
1
Ni frío
ni caliente, turbio. Turbado. Pues que desconocemos si, en verdad, somos yo
o, acaso, somos otro. Ambos, seguramente todos. Sí, las palabras son
cosas muy terribles, artefactos que siempre nos rebasan, tentándonos. Dicen,
desdicen. Ocultan, muestran: tejen, destejen. Esta es su perversidad.
No
acertamos saber en dónde sernos, y me quedo -te quedas- a medio camino de
existir. Nos urge librarnos de todo cuanto, aparentemente, no nos
pertenece. Y así, ligeros, fundirnos (confundirnos)
en lo otro, y perdernos en ello.
2
En un
principio a Jerôme para nada le interesa Claire. Ni tan siquiera reparó en la
muchacha cuando le fue presentada por vez primera. ¿No estaba, acaso, prometido
a otra mujer? Y, más tarde, incomprensiblemente, comienza a sentirse azorado en
su cercanía. Es curioso, ella, Claire, casi una niña, le intimida. En su
secreto ella le amenaza.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Del cine y otros demonios: "Espérame en el cielo", de Antonio Mercero
Recientemente, Televisión Española repuso el título de Antonio Mercero Espérame en el cielo (1988), dentro del logrado ciclo de revisión de la historia de nuestro cine. La estimable cinta, dirigida por el realizador de la saga La gran familia, así como posteriormente de la serie de televisión Farmacia de guardia, dibujaba en las postrimerías de los ochenta una melancólica (que no nostálgica) visión de la España franquista, desde finales de la posguerra civil hasta la muerte de Franco (¿?), teniendo como fondo la incomparable canción de Antonio Machín que le daba título. En su argumento, Paulino (José Soriano), tendero de una ortopedia madrileña, es raptado y transformado en el doble del dictador para sustituirlo en menesteres peligrosos y todo tipo de intervenciones públicas; atrás queda una desconcertada viuda, Emilia (la entrañable Chus Lampreave), que intenta contactar con su supuestamente difunto marido mediante inocentes sesiones de espiritismo. El guion aparece firmado por el propio Antonio Mercero, Horacio Valcárcel, y el más conocido hoy como crítico de cine Román Gubern; una feliz confluencia de talentos y perspectivas que permite esperar alguna que otra joya barroca engastada en su libreto.
Cartel de la película
A primera vista, nadie diría que esta comedia de enredos, con fuerte carga satírica, y cuya vis cómica corría en su mayor parte a cargo de José Sazatornil (el oficial Sinsoles, Pigmalión que da forma al doble de Franco en su rocambolesca “Operación Jano”), en realidad esconde un mensaje cifrado acerca del cine. Y sin embargo, la película parece proclamarlo casi desde la primera secuencia, cuando Paulino, Emilia y sus amigos escuchan decir al párroco durante el sermón dominical que el cine “es la mayor desgracia que ha sucedido a la Humanidad; es un mal peor que la guerra mundial, que la bomba atómica”. El contexto que proporciona el escandaloso estreno de Gilda (Charles Vidor, 1946) —película mítica sobre la que pocos años después se concebiría otro filme sobre la cuestión de si tuvo Franco un doble, la estilizada Madregilda (Francisco Regueiro, 1993)— permite ubicar el discurso del sacerdote en el escenario que le corresponde, si bien, sus palabras esconden una gran verdad: el cine, la fábrica de sueños, puede también engendrar pesadillas.
El cine no es inocente, ni objetivo: en la película, la presencia del NODO —con su alegre trompeteo de entrada— no hace sino recordarnos que aquel fue el texto cinematográfico destinado a consolidar la ilusión colectiva alrededor del dictador. Poco hay que añadir a lo ya dicho sobre el cine como mensaje: Leni Riefenstahl utilizó todos los medios a su alcance para forjar un icono glorioso de Hitler y del partido nazi en El triunfo de la voluntad (1934), creando imágenes bellas y audaces —nos pasaría algo parecido si analizamos, desde un punto de vista estrictamente formal, la muy fascista ¡Harka! (Carlos Arévalo, 1941)—. El reverso de estas escenas cinematográficas estaría en las ominosas grabaciones en los campos de concentración: realidad sin paliativo alguno.
Paulino (José Soriano), en el reflejo del espejo, espiado por Sinsoles ("Saza")
En la película de Mercero, Paulino, espiado en su comercio por cámaras fotográficas, es abducido en plena noche de francachela —después de haber cantado en un lupanar, disfrazado de fantasma, la prohibidísima Rascayú, cuando mueras qué haras tú, sin saber que él mismo está a punto de convertirse en sombra—. A partir de ese momento, Paulino ya no será un ser humano, sino una película, un montaje que habla ensartando fragmentos de guion aprendido. Los innumerables reportajes sobre Franco en el NODO servirán de base para moldear su comportamiento, de inquebrantable plantilla proyectada sobre su propia persona, permitiéndonos ver al general en un frenético montaje donde se alternan sus dos perfiles, dando la mano a ambos lados, saludando, marchando, y simultáneamente, a Paulino, marioneta sin hilos que emula la dictatorial presencia de las imágenes. Durante una significativa parte de la película, el proyector de cine tendrá una poderosa presencia en el zulo donde esconden a Paulino, así como la moviola, aparato ya indisolublemente unido a la edad “analógica” del cine, donde Sonsoles analiza, deleitado, los movimientos del dictador —cual estudioso de cine realiza el “découpage” de una escena—. La presentación triunfal de la “Operación Jano”, con trasfondo musical de la wagneriana Valquiria, consistirá en un número de tableaux vivants, dioramas épicos donde Paulino actúa como un autómata. Hemos dicho ya que Paulino es poco menos que un hombre: ahora es uno más de los maniquíes con los que comparte su sótano, o, en el mejor de los casos, el “espejo” donde el dictador se prueba la ropa.
domingo, 27 de septiembre de 2015
EL VIEJO Y EL MAR. NOVELA Y ADAPTACIONES CINEMATOGRÁFICAS
Por Manuel Lorenzo Pérez
Ernest Hemingway nace en Oak Park, cerca de
Chicago, el 21 de julio de 1898. Vive una infancia salvaje y en la escuela sólo
asiste a clases de primaria. A principios de 1918 desembarca en Francia, donde
participa en trabajos de evacuación de heridos. Después pasa a Italia. Allí
entra en combate y resulta herido. En Milán, convaleciente de sus heridas,
Hemingway se empapa de la sensibilidad europea, lo que le servirá
posteriormente para escribir algunas de sus páginas más brillantes, como Fiesta o Adiós a las armas.
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domingo, 13 de septiembre de 2015
*Las Uvas de la Ira*, de John Ford (1940)
John Ford, o John Martin Feeney, nació el 1 de febrero de 1894 en Maine (EEUU), de padres irlandeses, emigrados como tantos otros que huyeron del hambre y las desfavorables condiciones económicas, políticas y religiosas y que buscaban un futuro mejor. De sus padres recogió su sentido de pertenencia a Irlanda, la Heimat o tierra originaria, el solar patrio, que se dejará ver en su cine, así como la figura de su madre, de gran fuerza y presencia que se ve en muchas de sus obras, pero sobre todo en *Las Uvas de la Ira*, creando un personaje que va mostrando su fortaleza y su papel como eje de la familia a lo largo de la cinta ( y protagonizado por Jane Darwell, quien obtuvo el Óscar a la mejor actriz de reparto por esta interpretación), basada en la novela homónima de John Steinbeck, aunque Ford elimina ciertos detalles sórdidos de la novela y dulcifica algo su final.
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sábado, 29 de agosto de 2015
"HURACÁN" (1.937) DE JOHN FORD Y JEAN TROELL
Portada del libro de 1.947, propiedad de mi padre, Antonio Boix Dols, quien espoleó siempre mi curiosidad por la tierra y sus gentes, me enseñó a entender las diferencias y fue el primero que, tras el estreno de la película de 1.979, me dio su libro para que comparara ambas historias. Esta entrada – como todo lo demás de mi vida - hubiera sido imposible sin su concurso.
1.- INTRODUCCIÓN.
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martes, 25 de agosto de 2015
ROBERT H. BARLOW: UNA VIDA (SOBRENATURAL) ENTRE LA LITERATURA Y LA ANTROPOLOGÍA. PARTE II
5. Barlow antropólogo
Por Encarna Lorenzo
La primera noticia que tuve acerca de Robert Barlow me llegó a través de María Lorenzo, cuando se encontraba adaptando La noche del océano al lenguaje de la animación. Entonces sólo fui capaz de ver al autor del relato como un acólito del gran maestro Lovecraft. Cuando más tarde me enteré que Barlow también había sido antropólogo, me sorprendió su zigzagueante trayectoria vital. Pero después de recopilar, con interés creciente, noticias sobre su etapa profesional en México, me di cuenta de que no se trataba simplemente de un escritor que, por casualidad, acabó siendo antropólogo sino que existió una absoluta coherencia en ese tránsito entre su bibliofilia, su pasión literaria por mundos arcaicos y lenguajes perdidos y su experiencia editorial, con el pionero trabajo etnográfico que Barlow realizó en México, un país que le fascinó desde su primer viaje en 1938. Retornó allí para asistir a la Escuela de Verano de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, donde comenzó el estudio del náhuatl bajo la dirección de un magnífico profesor, Wigberto Jiménez Moreno.
ROBERT H. BARLOW: UNA VIDA (SOBRENATURAL) ENTRE LA LITERATURA Y LA ANTROPOLOGÍA. PARTE I
Estructurada en dos entregas, la presente entrada nos permitirá conocer la singular figura de Robert H. Barlow, literato y antropólogo del siglo XX, y la adaptación animada de uno de sus más importantes relatos, The Nigth Ocean, realizada por la directora María Lorenzo en el cortometraje La nit de l ´oceà y que es también autora de este texto.

Fotograma de un paisaje muy mediterráneo de La nit de l ´oceà
1. Introducción: Robert H. Barlow, un genio pluridisciplinario
A veces surgen personalidades inquietas, de incontrolable energía, que son capaces de dejar su huella en dos o más ámbitos, ya sea en la ciencia o en la cultura —para mayor complejidad, a veces no relacionados entre sí—. Pienso, en primer lugar, en el polifacético Leonardo Da Vinci, tan capaz de reestructurar el funcionamiento de la cocina del palacio de Ludovico Sforza, como de pintar los más bellos retratos a las amantes de su mecenas; también pienso en el excéntrico Howard Hugues, obsesionado a partes iguales por el sueño cinematográfico, y por el de volar; y, por qué no, en Steve Jobs, que no sólo nos vendió I-Tunes y I-Pads, sino que al ser co-fundador de Pixar Animation también impulsó de manera decisiva la que es hoy la expresión artística más memorable de la tecnología digital: el cine de animación 3D.
Robert Hayward Barlow (Florida, 1918 – México DF, 1951) es una de esas figuras proteicas —aunque mucho más discreta—, que fue capaz de realizar aportaciones de relieve tanto en el contexto literario como en el antropológico y académico. Su singular figura permanece, no obstante, semioculta tras la de un gigante de la ficción: Howard Philips Lovecraft (Providence, 1891 – 1938), con quien llegó a escribir seis relatos de ficción “sobrenatural” (o “weird fiction”, como le suelen etiquetar en inglés). Genio precoz donde los haya habido, Barlow fue autor de más de 40 relatos de ficción, y fue asimismo autor de una vasta obra poética, así como de ensayos, entre los que suele destacarse el elaborado para las memorias póstumas de Lovecraft: “The Wind That Is in the Grass” (publicado en el volumen colectivo Lovecraft Remembered, 1944).
THEA VON HARBOU: El CINE ALEMÁN ENTRE GUERRAS
1. Una niña prodigio
Thea Gabriele von Harbou nació el 27-12-1888, en Tauperlitz (Bavaria), en el marco de una familia de la nobleza prusiana. Recibió una educación exquisita y muy completa, que potenció al máximo sus extraordinarias facultades: hablaba varios idiomas, tocaba el piano y el violín y, ya con 13 años, escribía narraciones y poesías. Su primera novela se publicó en 1905. Tenía entonces 17 años. Sin embargo, la emergente industria del cine la atrajo irremisiblemente. Para enorme disgusto de su padre, debutó como actriz en 1906, al tiempo que empezó a escribir para la gran pantalla historias basadas en mitos épicos y en leyendas con un fuerte tono nacionalista, patriótico, que enfatizaban la moral del sacrificio y el deber. Con ellas, Thea se convirtió en una de las guionistas más reputadas de Alemania.
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sábado, 22 de agosto de 2015
PASIÓN POR ANIMAR. VAMPIROS, GATOS Y FLORES CARNÍVORAS EN LA OBRA FÍLMICA DE MARÍA LORENZO
Hace unos días dedicábamos una entrada a charlar con la directora de animación María Lorenzo. La propuesta era conocer mejor la personalidad de esta artista polifacética y versátil a través de sus propias palabras. Pero esa semblanza quedaría incompleta sin una visión, siquiera panorámica, de su trayectoria como dibujante, pintora, animadora y miembro de la comunidad académica y, sobre todo, sin revelar las líneas de fuerza que recorren sus cortometrajes y también su producción teórica. Espero que estas reflexiones nos permitan explorar con cierta profundidad su obra, para degustar aún más sus sorprendentes hallazgos.
AMAR EL ARTE
María Lorenzo Hernández nace en Alicante el 29 de octubre de 1977. Desde su más temprana infancia ya resultaba evidente aquello para lo que estaba especialmente dotada por naturaleza: el dibujo, la pintura, el modelado, el diseño…Comienza sus estudios artísticos en la Escuela Municipal de Dibujo y Pintura de Torrevieja, de la mano del pintor alicantino Manuel Balaguer, hacia quien siente una deuda especial de gratitud. Experimenta la técnica del óleo copiando incansablemente a los grandes maestros, para desentrañar sus secretos: sobre todo Leonardo y Velázquez pero también Vermeer, Ghirlandaio, John Singer Sargent, Sorolla…
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THE ARTIST. Recomendaciones ilusionadas para jóvenes sin miedo al cine mudo y al blanco y negro
The Artist (2011) es un homenaje en toda regla a la historia del
cine americano, centrándose en un momento crucial, el del tránsito del rodaje
mudo al sonoro. El protagonista es un trasunto de John Gilbert, una gran estrella de la época silente y que,
como tantos otros actores y actrices, no logró superar las nuevas exigencias derivadas del uso de la voz, como eran una
perfecta dicción, un timbre agradable y, al
poder expresarse ahora las
emociones también a través del lenguaje
audible, una gesticulación más natural, no tan afectada y grandilocuente como
la que antes se requería para poder contar historias cada vez más
largas y complejas, en las que el relato
se hacía descansar, casi por completo, en la expresividad facial y en el lenguaje
corporal.
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"MONDO CANE" (1961), ESTE PERRO MUNDO
Durante mucho tiempo asocié la película Mondo Cane a su tema principal, una de las más bellas melodías que jamás se han escrito para el cine. Hace poco tuve la oportunidad de ver el film, que no tenía demasiada idea de qué podía tratar. Lo que nunca me habría imaginado es que se tratara de una especie de documental antropológico. Indudablemente es una película criticable, imperfecta, ahora ya bastante pasada de moda, aunque en el año de su estreno, 1961, resultara absolutamente rompedora. A pesar de esos defectos, me parece interesante hablar aquí de este controvertido documental por la utilidad que pueda tener el heterogéneo collage de costumbres que recoge para el estudio de la antropología.
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lunes, 17 de agosto de 2015
EL CEBO, UN CUENTO INFANTIL PARA ADULTOS
Existen películas que
dejan una impronta perdurable en el hondón de la memoria infantil. La infancia
es un sustrato muy generoso en donde fácilmente prenden y se desarrollan las
semillas primeras de la experiencia. Territorio habitado por mitos y leyendas,
abierto siempre a lo inaudito. Yo podría, como cualquier otro, mencionar varias
películas iniciales; de entre todas ellas entresaco ahora una: El cebo (Es geschah am hellichten Tag, ‘Ocurrió a plena luz del día’). No
recuerdo con exactitud cuando la vi por vez primera. Seguramente en uno de
aquellos cines de sesión continua a los que los niños madrileños íbamos las
tardes de domingo para aliviar a nuestros padres. O, tal vez, en las proyecciones
que a muy bajo precio se organizaban en La Casa de la Moneda , en la calle Doctor Esquerdo. También pude
verla en aquellas salas de cine improvisadas donde se exhibían filmes
esporádicamente y los espectadores debíamos ir acompañados de una silla. ¿Tal
vez fuera una de las películas que nos proyectaban los domingos por la mañana en
el colegio? Pero lo dudo, los curas solían preferir películas como Molokai, Fray Escoba, o El beso de Judas.
La verdad, no lo sé con seguridad. Pero lo cierto es que El cebo me impresionó. Lo que allí se contaba cifraba en gran
medida los oscuros temores que acechan a los niños asustadizos, aquellos niños
que vivíamos atemorizados por ‘el hombre del saco’, o el ‘sacamantecas’. Y es
que eso era lo que se contaba en la película: la historia de un asesino de
niñas, de un ‘asesino en serie’ que nos gusta decir ahora. Mi madre me repetía (como
les recomienda en el filme el policía a los escolares) lo que solían decir las
madres entonces: ‘no hables con un desconocido’, ‘no aceptes caramelos ni
ningún otro regalo de nadie que desconozcas’.
jueves, 6 de agosto de 2015
REALIDAD E IRREALIDAD EN SOLARIS
No queremos conquistar el universo, sino
extender nuestro mundo. Deseamos un espejo. El hombre solo busca otro hombre.
Andrei
Tarkovski, Solaris
Recuerda solo que ella es un espejo, y
que refleja una parte de tu mente.
Stanislav
Lem, Solaris
“Para
mí no hay duda de que el objetivo de cualquier arte que no quiera ser
'consumido' como una mercancía consiste en explicar por sí mismo y a su entorno
el sentido de la vida y de la existencia humana”, escribe Andrei Tarkovski en El
arte como ansia de lo individual[1].
Y, ciertamente, se mantuvo siempre fiel a esta convicción desde que en 1962 rodara
su primer largometraje, La infancia de Iván. Su concepción de lo que
debe ser el arte en general, y el cine en particular, fue exigente y contrasta
con la parquedad de medios de que se sirvió. No es de extrañar que en Solaris
(1972) aparezca el busto de
Sócrates en repetidas ocasiones, tanto en su casa terrestre como en la
biblioteca de la estación planetaria. El ideal socrático era la introspección, la necesidad de indagar en lo
recóndito humano. “Conócete a ti mismo” rezaba el lema délfico que hizo suyo el
pensador ateniense. De igual manera, el cine de Tarkovski brota del afán por
desentrañar el misterio humano, por comprender ese microcosmos que se alberga
en el seno de cada uno y que refleja el macrocosmos que nos envuelve.
sábado, 1 de agosto de 2015
DE LO SOBRENATURAL EN EL CINE DE WOODY ALLEN
Pocos directores de cine, sin poder ser llamados espirituales, han mostrado en sus filmes tantas incursiones en lo sobrenatural como Woody Allen. Desde los encuentros espiritistas de Scarlett Johansson con un periodista muerto en Scoop, hasta el reciente viaje de Owen Wilson a un idílico pasado en Medianoche en París, pasando por el peripatético encuentro con la muerte en La última noche de Boris Grushenko o incluso el salto de Jeff Daniels de la pantalla del cine a la realidad en La rosa púrpura de El Cairo, es evidente que lo sobrenatural, y hasta podemos decir lo paranormal, se encuentra presente en una porción significativa de las películas de Allen –quizá dejando aparte algunas de sus primeras comedias y unos pocos dramas urbanos.
SERENDIPIAS DE VIDEOCLUB
He elegido una extraña palabra para el título de esta entrada: “serendipia”, que no sólo se asocia con las casualidades, sino también con el hallazgo o reconocimiento de un tesoro escondido y a la vez a la vista de todos, listo para causar una revelación.
Mi serendipia de este fin de semana ha sido, pues, seleccionar del videoclub dos títulos que por azar presentaban temas afines; y en concreto uno de ellos, sobre el que me extenderé más, ha supuesto todo un descubrimiento. Me refiero al dúo que inopinadamente componen dos películas pertenecientes a esferas tan diferentes como “El curioso caso de Benjamin Button” (David Fincher, 2008), basada en un relato corto de F. Scott Fitzgerald, protagonizado por Brad Pitt y su doble de animación —que causó sensación en las taquillas y en los Oscar®—; y en segundo lugar, la obra escasamente conocida de Francis Ford Coppola “El hombre sin edad” (Youth Without Youth, 2007), con Tim Roth a la cabeza del reparto, basada en una novela del filósofo e hinduista rumano Mircea Eliade. Este filme fue prácticamente contemporáneo al primero pero, al contrario que aquel, pasó discretamente por la cartelera.
LA COLECCIÓN DE WERNER NEKES Y LA PREHISTORIA DEL CINE
1_ El maravilloso gabinete de curiosidades de Werner Nekes
Los Cuartos de Maravillas, Cabinets de Curiosités, Wonder Chambers o Wunderkammern, eran, como es sabido, los aposentos donde se coleccionaban y mostraban multitud de objetos extravagantes, procedentes de la naturaleza o bien de factura humana, como obras de arte o instrumentos científicos. Fue famoso, por ejemplo, el gabinete de arte y curiosidades del emperador Rodolfo II de Habsburgo, en el Castillo de Praga, que sirvió de inspiración al brillante Arcimboldo. Tras su apogeo entre los siglos XVI y XVII, muchas de estas colecciones fueron desmanteladas para formar parte de los emergentes museos del s. XIX.
En los Cuartos de Maravillas, las colecciones podían
organizarse en cuatro categorías, denominadas por sus nombres en latín:
artificialia, que reunía los objetos creados o modificados por la mano humana
(como antigüedades u obras artísticas); naturalia, que recopilaba criaturas y
objetos naturales; exotica, que agrupaba plantas y animales exóticos; y
scientifica, que concentraba instrumentos científicos. Esta clasificación
intuitiva respondía a la mentalidad universalista de la época, y de cierta
forma, aún reverbera su eco en algunas colecciones modernas.
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LOTTE REINIGER: LUCES Y SOMBRAS DE LA ANIMACIÓN ALEMANA DE ENTREGUERRAS
1_ Preludio en re menor
Cuenta la leyenda que cuando Goebbels enseñó a Hitler una copia de Blancanieves y los siete enanitos, el dictador lloraba de rabia mientras se lamentaba, “¿por qué nosotros no podemos hacer esto?” (Hitlers Traum von Micky Maus, Cuando Hitler soñaba con Mickey, documental de Heinz Tischmeyer, 1999). A partir de entonces, ya comenzada la Segunda Guerra Mundial, el ministro de propaganda tuvo el encargo de organizar estudios de animación en Alemania que imitasen el estilo Disney, con el afán de superar lo que Hitler había visto ese extraño día de 1937.
Sin embargo, desde el advenimiento del Tercer Reich en 1933, los animadores más geniales de Alemania se habían visto forzados a dejar su país, estigmatizados, como sucedía con los artistas de Vanguardia, con la etiqueta de artistas degenerados: Hans Richter y Oskar Fischinger, maestros de la animación abstracta, emigraron a EEUU para continuar, no sin altibajos, sus respectivas carreras –Fischinger llegó a ser una inspiración para la Fantasía de Walt Disney, aunque jamás se le reconoció en créditos–. Lotte Reiniger, animadora de siluetas, y su marido Carl Koch, también padecerían la suerte del exilio después de haber dado a luz el primer largometraje de animación europeo, y el más antiguo que se conserva: Las aventuras del príncipe Achmed (Die Abenteuer des Prinzen Achmed, 1926).
jueves, 30 de julio de 2015
WHAHAPPAN? "Dead Man" (1995) de Jim Jarmusch, un western antropológico
WHAHAPPAN? Por Miguel Florián
Tras los créditos finales del filme Dead man de Jim Jarmusch, se lee: Whahappan? ¿Qué pasó? Sí, ¿qué es lo que ha ocurrido a lo largo de las dos horas del filme?
Ya en los títulos de inicio nos encontramos con una desconcertante cita del escritor belga Henry Michaux: “No es conveniente viajar con un hombre muerto”. Y, poco después, nos adentramos en la historia de un hombre, de un hombre joven. Casi parece un niño, con sus gafas, desorientado en un territorio ajeno y desconocido.
Asistimos a la historia de un hombre que viaja en tren, que partió desde el mundo civilizado (Cleveland) y se dirige a un miserable pueblo, Machine, perdido en el oeste norteamericano, con el propósito de trabajar como contable en una fábrica metalúrgica. Viste un traje a cuadros y chistera. Su pulcritud contrasta ridículamente con la de los rudos compañeros de viaje. El maquinista del tren, inexplicablemente, abandona su trabajo y se sienta frente a él, le hace preguntas que le intimidan; paradójicamente, ese trasunto de Caronte, conoce qué habrá de ocurrirle. Ya en la estación de llegada, desciende del tren y camina por las calles de Machine en dirección al lugar de su trabajo. Las calles enlodadas, mugrientas… Los transeúntes de miradas torvas parecen amedrentarle… Todo es sucio allí, repugnante, inmundo… Una vez en el antro de la fábrica se entera, entre risas, que ha llegado demasiado tarde y el trabajo se le ha encomendado a otra persona. Sin trabajo y sin dinero, deambula por el pueblo encenagado. Conoce a una mujer llamada Thel, que inevitablemente nos recuerda al Libro de Thel del poeta y pintor inglés William Blake.
Asistimos a la historia de un hombre que viaja en tren, que partió desde el mundo civilizado (Cleveland) y se dirige a un miserable pueblo, Machine, perdido en el oeste norteamericano, con el propósito de trabajar como contable en una fábrica metalúrgica. Viste un traje a cuadros y chistera. Su pulcritud contrasta ridículamente con la de los rudos compañeros de viaje. El maquinista del tren, inexplicablemente, abandona su trabajo y se sienta frente a él, le hace preguntas que le intimidan; paradójicamente, ese trasunto de Caronte, conoce qué habrá de ocurrirle. Ya en la estación de llegada, desciende del tren y camina por las calles de Machine en dirección al lugar de su trabajo. Las calles enlodadas, mugrientas… Los transeúntes de miradas torvas parecen amedrentarle… Todo es sucio allí, repugnante, inmundo… Una vez en el antro de la fábrica se entera, entre risas, que ha llegado demasiado tarde y el trabajo se le ha encomendado a otra persona. Sin trabajo y sin dinero, deambula por el pueblo encenagado. Conoce a una mujer llamada Thel, que inevitablemente nos recuerda al Libro de Thel del poeta y pintor inglés William Blake.
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CONVERSANDO CON MARÍA LORENZO: PINTURA Y ANIMACIÓN
María Lorenzo Hernández, torrevejense de origen, nació en Alicante en 1977. Actualmente es profesora de Animación en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, donde también obtuvo su doctorado. Después de experimentar con una técnica muy personal y artesanal, como es la pintura animada, tras un cortometraje tan interesante como “La pantera de Rilke” (2000), en el que reflexiona sobre la libertad, se lanza a proyectos de mayor envergadura como “Retrato de D.”(2004) y “La flor carnívora” (2009), trabajos que han obtenido una gran difusión nacional e internacional, como también el proyecto colectivo “El gato baila con su sombra”, del que fue directora. María no descansa y, con una reciente maternidad, sigue con su actividad docente y de realización con grandes ideas para llevar a la práctica. En una conversación virtual nos ha contado cosas muy interesantes sobre cómo llegó a Bellas Artes y sobre su trabajo como animadora.
P: ¿Qué querías ser de mayor?
R: Pues diseñadora de modas. La mayoría de mis primeros dibujos eran de mujeres cuya apariencia me fascinaba, con sus vestidos antiguos, modernos o lujosos. Llenaba montones de blocs con esos temas. Recuerdo que una de mis pelis favoritas era "Mi desconfiada esposa", de Vincent Minelli, con una glamourosa Lauren Bacall. Y que me encantaban los libros de dibujo de moda que teníamos en casa, los cuales me ayudaron a aprender a dibujar con un poco de sistemática, desde lo general a lo particular.
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LOVECRAFT EN EL MEDITERRÁNEO. "La nit de l ´oceà", un cortometraje animado por María Lorenzo
Dialogamos con la directora María Lorenzo, para que nos cuente todos los detalles de su último cortometraje de animación.
En tus cortos anteriores, Retrato de D. y La flor carnívora, animabas tus propios guiones. Sin embargo, La nit de l’oceà se basa en La noche del océano, un cuento de Robert H. Barlow, un autor con un enorme talento pero que permanece a la sombra de su mentor, el célebre Lovecraft. ¿Qué te ha llevado a escoger precisamente ese texto para tu nuevo cortometraje?
ML: Puede que el texto me escogiera a mí. En 2002, antes de haber comenzado ninguno de los otros cortos, me compré varios libros de Lovecraft que llevaban ilustraciones de H.R. Giger en la portada. A Giger lo habíamos conocido en unas lecciones de doctorado sobre Anatomía y Morfología Estética, y en estas clases incluso habíamos visto Alien (una película de lo más lovecraftiana). Así que sentí curiosidad por el escritor. Pero cuando leí La noche del océano en su volumen de “relatos inéditos” (en realidad, escritos de sus amigos mayormente), este relato me llamó la atención más que ningún otro. Parecía distinto al estilo general de Lovecraft porque en su literatura siempre se comienza intuyendo lo fantástico, y en el desenlace se confirma. Pero en este cuento, no: lo fantástico es una posibilidad, pero, sea cierta o no, la única certeza que nos queda, la de que el mar nos recuerda diariamente, es que un día será lo único que siga moviéndose en este planeta.
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ZORBA EL GRIEGO: EL HOMBRE A TRAVÉS DEL CUAL BAILA LA VIDA
Acabo de encontrar en el bolsillo de la chaqueta de mi padre un breve poema que dice:
“No volverá
ni un segundo
ni un aire
ni uno mismo.
Es lo suyo”
Está firmado por Antonio García Soler, a quien no conozco. La pregunta que me hago es, cómo pudo mi padre, pescador y marinero de una pequeña aldea griega, aficionarse a la poesía. Y entonces recuerdo unos acontecimientos sucedidos hace muchos años, que nos dejaron a todos una profunda huella, y a mi padre, quizás, algún libro de poesía.
LA VIDA ES BELLA. Cine y Holocausto.
La vida es bella (1997) es, quizá, la mejor película dirigida por Roberto Begnini, con la que obtuvo el Oscar al mejor actor en 1998. Está basada en las memorias de Rubino Romeo Salmoni, que logró sobrevivir al Holocausto. Tras ser liberado de Auschwitz en 1945, escribió un libro con el significativo título de Al final derroté a Hitler. Entusiasmadas con el film, que pudimos degustar en su versión original y en sala de cine, como debe ser, María Lorenzo y yo escribimos sendos comentarios, el suyo mucho mejor que el mío, indudablemente. El otro día, mientras buscaba unos papeles, aparecieron juntos en una carpeta, y he pensado que pueden seguir juntos en soporte digital.
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