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miércoles, 21 de febrero de 2024

FELINA (2024): UN NUEVO CORTO DE ANIMACIÓN DE MARÍA LORENZO


Volvemos a entrevistar en nuestro blog a la realizadora alicantina María Lorenzo para que nos hable de su último trabajo, Felina (2024), que no solo es deslumbrante desde el punto de vista visual, sino que atrapa fácilmente al espectador en la intriga que plantea. Aquí tenéis un estupendo trailer del corto que os sumergirá en su estética y temas:


     P. María, estamos quizá demasiado acostumbrados a que la animación comercial explote al máximo las posibilidades del color. ¿Por qué hacer, entonces, una animación en blanco y negro?

    R. Es verdad que la animación comercial, en cuanto pudo, se pasó al color. De hecho, las primeras películas a color fueron anuncios animados realizados en los años 20 y 30, y es en el cine de animación de esa época donde mejor pueden apreciarse muchas innovaciones en la búsqueda de nuevos formatos y técnicas.

Pero, afortunadamente, la animación independiente puede andar su propio camino. Persépolis (2009), que era un largometraje independiente, está realizado en blanco y negro; el hecho de que estuviera inspirado en un cómic con esa dicción gráfica, y que la directora fuera también la creadora del cómic, Marjane Satrapi, viene a respaldar estas elecciones estéticas que son, aparentemente, difíciles.

El blanco y negro tiene una poética muy poderosa. No todas las historias pueden contarse en color. De lo contrario, no tendría sentido que, en plenos años 90, Woody Allen rodara Sombras y niebla en blanco y negro. Y Manhattan, y Zelig… Una vez programé el vídeo para grabar Lunas de hiel, de Roman Polanski, y por accidente se grabó en blanco y negro. Vi así la película sin saber que era en color, pero me pareció totalmente fascinante.

Además de mantener una coherencia con los referentes de Felina, que son en su mayoría en blanco y negro, y de la necesidad de buscar un ambiente de cine noir, quería aprovechar para aprender más a la hora de diseñar la iluminación de un plano y componer los encuadres. Maurice Noble, director de arte de la Warner, decía que la valoración tonal era lo más importante de un plano, y que si esto estaba bien hecho, el color sería “the ice on the cake”: la guinda.

Estéticamente, al renunciar al color, han cobrado más importancia las texturas de los sombreados y el line art o dibujo a línea de los elementos de los fondos, en los que hemos alternado línea blanca y línea negra, para hacerlos más expresivos. Julia Happymiaow y Carla Moliner hicieron un gran trabajo, inspirándose en escenografías de animación de los años 50, como las de la United Productions of America, o los fondos de Walter Peregoy para Disney (101 dálmatas, por ejemplo).

   P. Pues, efectivamente, las colaboraciones en el corto son verdaderamente deslumbrantes. Luego hablaremos de ellas con más detalle. En el mundo que nos muestra Felina, los que yo llamaría “humanimales” pasan desapercibidos. De alguna manera me recuerda las reflexiones un tanto apocalípticas del protagonista de la novela de H. G. Wells, La isla del Dr. Moreau (1895). Cuando regresa a la gran ciudad, en cada persona con la que se cruza en la calle cree ver a los Hombres Bestia, animales con apariencia humana solo en su exterior, pero dispuestos a volver a su ser animal a la menor oportunidad. ¿Cómo se te ocurrió la idea para este corto?

   R. Tengo anotaciones en mis cuadernos desde más o menos 2010… La verdad es que no me acuerdo por qué me pareció totalmente obvio y necesario hacer una película sobre una mujer pantera, pero sí recuerdo que Enrique (el productor) y yo estuvimos dibujando situaciones en las que podía encontrarse: ella haciendo cola en la fila del veterinario, rodeada de otras personas que llevan animales, pero ella no… tendría que esconder sus uñas retráctiles cuando se pusiera las medias, etc. El personaje debía dictar la historia. Supongo que, ante todo, tenía ganas de animar gatos. El recuerdo de nuestros gatos siempre me ha resultado muy inspirador, y evidentemente pensaba en nuestro siamés cuando hice mi primer corto, La pantera de Rilke, en 1999.

Más adelante releí La isla del Dr Moreau y la verdad es que me impresionó mucho la parte en la que el narrador se queda varado en la isla mientras los Hombres Bestia regresan a su forma animal —y “regresan” es mucho decir, porque algunos eran compuestos de varios animales—. Es una pena que, hasta ahora, ninguna adaptación de la novela se ha preocupado de reflejar esa parte final del relato. Me interesó mucho la idea de la regresión, y a partir de ahí pensé que Felina debía ser, en su origen, una pantera transformada en humana.

La idea de que la inminente maternidad de Felina es lo que acelera su regresión llegó más tarde. Durante todo este tiempo la historia ha ido dando muchas vueltas, y finalmente opté por renunciar a las referencias a La isla del Dr Moreau, porque era más sencillo si Felina podía transformarse en pantera a voluntad. De esta forma, no sabríamos si es una mujer que puede convertirse en pantera, o una pantera que puede convertirse en mujer.

Hay varias películas de animación que exploran premisas parecidas: en Pompoko, de Isao Takahata, los mapaches y zorros ven cómo se destruye su hábitat y aprenden el arte de la transformación para hacerse pasar por humanos, para vivir en la ciudad. En Los niños lobo, de Mamoru Hosoda, una joven tiene hijos con el último hombre-lobo de Japón; la película es encantadora y muy tierna, porque transmite las preocupaciones reales de una madre real, aunque sujeta a una situación extraordinaria. Pero no es necesario dar una explicación a todo: en la animación, todo fluye con más naturalidad.

   P. Ciertamente. En Felina podemos encontrar una intensa intertextualidad o, mejor expresado, una fuerte intermedialidad. Continuamente escuchamos ecos de otras ramas artísticas que confluyen en tu corto: además de la literatura, encontramos la pintura de Magritte, la arquitectura art déco… Pero, sobre todo, está presente el Séptimo Arte: La isla de las almas perdidas (1932), Freaks (curiosamente, una película del mismo año que la anterior) y hasta haces citas explícitas a La mujer pantera (1942). ¿Crees que el hecho de que el espectador reconozca esos referentes condiciona en alguna medida la interpretación de lo que va sucediendo en la historia? Es decir, ¿intentas jugar con las expectativas del espectador, o bien nutrir el instinto de cazadores de citas que todos los cinéfilos llevamos dentro, o tu propósito era enriquecer tu obra colocándola en esa compleja red de referentes culturales?

  R. Evidentemente, yo no ignoro esos referentes, pero como ya he comentado, en el corto confluyen muchos otros. E incluso los que no he manejado conscientemente, como El hombre elefante, están ahí. Al final, cada historia la construye el espectador a partir de sus propios conocimientos y experiencias. En Felina estamos usando un personaje arquetípico, y eso hace que esté más accesible a interpretaciones culturales. Pero yo creo que esas capas de significado se pueden encontrar con mucha frecuencia en todo tipo de películas.

Incluso cuando vemos películas que adaptan libros, la visión del realizador no es necesariamente la misma que la del escritor original. Por ejemplo, Crimen y castigo de Dostoyevski es una reflexión sobre la culpa: la diferencia ente la culpa objetiva, y la culpa subjetiva —y Woody Allen ha hecho muchas películas sobre ese mismo tema sin necesitar adaptar directamente el libro—. Pero luego tenemos el Crimen y castigo de un animador polaco, Piotr Dumala, que de lo que de verdad está hablando en los 30 minutos que dura su versión es de la naturaleza violenta del ser humano. Al final, tú estás aportando tu lectura.

   P. En la historia, todos los personajes, salvo tal vez los espectadores del cabaret, son “humanimales”: Felina y sus cachorrillos, el pianista ciego, los cazadores, el malvado ginecólogo, el arácnido domador de fieras, los artistas… Hasta el perro lazarillo puede decirse, parafraseando a Nietzsche, que es “humano, demasiado humano.” Tu historia parece conducirnos a un universo de seres híbridos que supera esa lógica binaria que contrapone radicalmente a hombres y animales. En las tribus amazónicas, por ejemplo, ese dualismo no existe, todos son considerados “personas.” Buscan una armonía que garantice la supervivencia de la naturaleza. ¿Existe, en alguna medida, un mensaje ecologista en tu película? ¿Qué querías contarnos con esta fábula de zoomorfismo?

  R. En relación con lo de las tribus amazónicas, me ha recordado a lo que decía el protagonista de Dersu Uzala: “el viento es gente poderosa”. Fíjate que cuando se lanzó el proyecto de La mujer pantera, se partió básicamente de un título, sin argumento: Cat People. La gente-gato. Esto evoca la idea de una multiplicidad de seres ocultos; esta idea tan interesante está en la película —hay otra mujer pantera que llama “hermana” a la protagonista—, pero al final queda muy desdibujada.

En Felina hay un componente animalista, es obvio, como también lo hay en las otras películas de animación que he mencionado. Pero ¿cómo evitarlo? Las películas de Wes Anderson también lo tienen: Fantastic Mr Fox e Isla de perros. Sobre todo en la primera, vemos animales que se han acostumbrado a actuar como humanos, han adoptado nuestra forma de vida, pero hay uno, el lobo, que prefiere seguir siendo salvaje.

Al final, todos somos animales. Por tanto, ¿qué somos realmente? Cuando vas a parir un hijo, cuando lo alimentas con tu cuerpo, todas las capas de civilización se caen en pedazos. Todo parece alienígena e increíble, y sin embargo es lo que ha ocurrido desde la noche de los tiempos.

   P. Pues sí, es hora de repensar las fronteras de todo tipo. En tu corto aparece otro tema antropológico interesantísimo, como es el de los zoos humanos. El vagón en el que Felina está prisionera recuerda el triste hábitat de John Merrick en El hombre elefante (1980), que antes has mencionado. La fascinación y el horror por lo monstruoso, lo híbrido entre lo humano y el reino animal, podría ser expresión del viejo conflicto decimonónico ante el evolucionismo y quizá por ahí van los tiros en la novela de H.G. Wells. El elenco de personajes en el Cabaret des Animaux es asombroso: Gaelle, la mujer libélula trapecista; Turquoise, la reina del desierto, una cobra contorsionista; Z, la cebra funambulista; las Sirenas del Danubio, unas mujeres peces… Verdaderamente merecerían todas ellas, junto con los anónimos “humanimales” masculinos, un spin off. ¿De dónde habéis sacado la inspiración para crear estos personajes tan atractivos?

   R. Durante mucho tiempo esta fue la parte más indeterminada de la historia, sobre todo porque la decisión de llevar la escena final al Cabaret no se tomó hasta 2021. En las primeras versiones del proyecto, el clímax tenía lugar en el zoo abandonado donde “transformaron” a Felina, en un lugar lleno de animales disecados. Pero la animación es cine, y mejora cuando hay movimiento. El cambio de escenario obligó a cambiar la mayor parte de la historia y a desarrollar más el desenlace, por lo que hizo falta introducir estos personajes.

La primera referencia fueron números de ballet y vodevil, como el show de Vicky Butterfly, una artista de burlesque que reproduce el Baile de la Serpentina de Loïe Fuller, con efectos luminocinéticos; también la Danza de la araña de Milena Sidorova [video abajo], o la Danza de la serpiente, una coreografía clásica de Janik y Arnaut, sirvieron para ir trazando imágenes que evocaban un ambiente determinado.

Pero el diseño de los personajes no llegó hasta que Gael García Llácer, un alumno de Bellas Artes con mucho talento, se introdujo en el proyecto y nos brindó sus preciosos diseños. Es una pena que no aparezcan en más escenas, porque me resultaron muy agradables de animar; pero brillan mucho en los carteles que reflejan la esencia del espectáculo y le dan mucha personalidad al corto. Gael dibujaba propuestas a partir de las escenas que le enseñaba y también iba sirviendo diseños conforme los iba necesitando, un poco en plan: “sácame una mujer cebra” o “necesito un cocodrilo para el plano de la lucha”.

   P. Vayamos ahora a los personajes híbridos masculinos que habitan el mundo de las sombras: el ginecólogo con lengua de ofidio, con aspecto de médico nazi, suministra presas al odioso director del cabaret, una araña que utiliza el hipnotismo como arma de control mental. Sobre estos villanos animalescos te quería plantear dos cuestiones. Una, nuevamente, sobre tus fuentes de inspiración para estos dos personajes, porque ninguno de ellos es el típico mad doctor, como el Dr. Moreau. Y, la segunda, aunque también hay actores masculinos, solo quedan abocetados, por lo que resulta evidente el dualismo entre el macho dominador y las artistas del cabaret, que son hembras dominadas. ¿Había un explícito planteamiento feminista en la escritura del guion o es un simple reflejo de la realidad que nos circunda?

   R. La idea de que el médico fuera también un animal, y un traidor, tardó en surgir. Al principio solo estaba para hacer más chocante la escena de estar viendo dos gatos en una ecografía, y una mujer delante de tus ojos. Pero se me ocurrió lo de la lengua bífida y, de repente, la historia cambió.

En cuanto a la araña, al principio sí era un mad doctor, pero tratándose de una araña, no deja de tener ese componente de artífice, de ser poderoso que domina las apariencias, que teje ilusiones… Un poco como la araña de Coraline.

La araña también tiene unas connotaciones muy psicoanalíticas: están relacionadas con una figura materna que es capaz de devorarte. Por otro lado, Felina cae en su trampa porque no es capaz de enfrentarse a la verdad: se niega a mostrarse tal como es al hombre que ama (que, irónicamente, es ciego). Al final, ¿qué clase de cosas hacemos para que los demás nos acepten? ¿Qué somos en realidad? ¿Quién soy yo? La gente siempre puede sorprenderte con un comportamiento que no ves venir; a veces, hasta te puedes dar sorpresas agradables a ti mismo.

    P. En el cartel del corto, Felina parece la protagonista de un noir clásico, pero ella está muy lejos de ser una femme fatale. Va vestida impecablemente de blanco, el color del bien, de la pureza. Tu corto parece ser un homenaje a diversos géneros del arte: no solo el cine negro, también al cine de suspense o al expresionista, con las sombras y la distorsión de ciertos elementos arquitectónicos que traen a la memoria El gabinete del doctor Caligari (1920). Otros detalles estéticos maravillosos beben del estilo art déco, con la omnipresencia de geometrías angulosas (rectángulos, triángulos y, especialmente, rombos), que alternan con las formas circulares, como la wonder wheel, los focos, la luna, las cúpulas de algunos edificios, las elipses o unas espirales que recuerdan a la película Vértigo (1958). Háblanos de esos juegos de formas y contrastes cromáticos.

   R. Bueno, primero de todo: Felina va de blanco porque contrasta con el color negro de la melena. Cuando lo lleva recogido en una cola alta, da pie para que pueda vestir una malla más oscura, en el circo. Son decisiones prácticas que se adoptan para la puesta en escena: en un plano que dura poco, hay que poder localizar rápidamente al personaje.

En cuanto a la presencia de algunos patrones geométricos, su utilidad es la misma: deben ayudar a saber dónde estamos. Esto sucede especialmente en el montaje simultáneo que hay cuando Felina sube a casa de Félix desde la calle: es necesario asociar visualmente ese espacio con Félix, que lleva gafas romboidales; por tanto, el rombo está presente en esos espacios. En contraste, el pequeño apartamento de Felina tiene círculos. Es una película muy breve, pero la historia es compleja, con muchos espacios distintos, y hay que guiar al espectador para que no se pierda. Las espirales del circo fue una idea que cogí cuando fuimos a ver el Circo Raluy. También vimos el Circo de los Horrores y el Circo Encantado: es muy positivo para un proyecto que te muevas de tu casa y vayas a conocer in situ aquello que quieres representar.

   P. Permitidme que os recomiende ver Felina a cámara lenta para capturar todo ese montón de pequeños y cuidadísimos detalles visuales, aún a riesgo de distorsionar la maravillosa música de Armando Bernabéu Lorenzo, tu compositor de cabecera, que ha hecho un trabajo impecable. Hablemos de cómo era tu idea melódica para cada parte del corto y cómo está construido musicalmente el tejido narrativo de la historia.

   R. En cuanto a la música, cabe hablar de la otra gran limitación de este corto, junto con la elección del blanco y negro: no hay diálogos. Generalmente, si no tengo diálogos, le doy más importancia al sonido ambiente, a los ruidos (el Foley), porque proporcionan mucha información que no obtenemos de otra forma. Por tanto, en el diseño de sonido hay que encontrar un equilibrio entre el sonido diegético (que pertenece a la escena) y el extradiegético (la música y otros efectos).

Para vestir la historia en sus primeros estados, seleccioné algunas músicas que ya existían, como el Libertango de Piazzola —que fue prácticamente el leit motiv de la historia—, o The Cannon Song de Kurt Weill para denotar el cabaret. Con estos referentes, Armando fue creando los temas principales. Algunos tomaron forma definitiva antes, mientras que otros costaron mucho trabajo. Armando también se esforzó en que algunos de estos temas estuvieran sincronizados con la acción de las escenas, aunque la película estaba lejos de estar terminada. Esto fue posible porque el proyecto se trabaja de lo general a lo particular: primero se hace un montaje preliminar con pocos dibujos, que se llama animática. En el caso de Felina tuve que realizar cuatro animáticas diferentes para cerrar la historia (fue lo que más costó del proyecto). Y luego, conforme la animación progresa, se introduce en el montaje: primero como test de línea, y luego ya terminada con el valor tonal. En este proceso se avanza, se retrocede y se avanza hasta que cada cosa encuentra su lugar, y la música contribuye a cristalizar el resultado, cerrando los tiempos.

Pero incluso cuando las cosas pretenden estar decididas, a veces suceden accidentes muy afortunados. Después de rechazar varias veces las propuestas de Armando para la escena de la escalera, que es donde escuchamos por primera vez el tema principal, se le ocurrió componer un vals triste que tampoco cuajó en esa escena, pero yo decidí pasar esta música a la primera aparición de la gente animal en el circo. Y cuadró. A Armando le sorprendió y me dijo alarmado, “¡pero esto cambia totalmente el sentido de la escena!”. Sin embargo, él solo tuvo que cambiar el instrumento del tema (que era piano) por otros de viento para que funcionase en el contexto.

Por último, voy a hacer dos menciones necesarias: la primera, a la pintora y violinista Alma Seroussi, que un día me mandó unas improvisaciones suyas y a mí me faltó tiempo para meterlas en el primer montaje: con el violín me estaba dando al villano de la película y todo su suspense. La segunda mención es a Martí Guillem, que creó todo el sonido ambiente y además los sonidos “emocionales”, que son todos los efectos de énfasis que se escuchan en determinados momentos, y que le dan al corto una textura extraordinaria. Gracias a ellos.

   P. La rapidez con la que avanza el relato puede hacer que pase desapercibido cómo introduces el tiempo en la historia. Gracias a la luna, podemos saber que, entre el comienzo y el clímax final, transcurre ¿una semana? Empieza con luna llena y termina con luna nueva. Esto me lleva a reflexionar sobre la cantidad de horas que un creador de animación de autor invierte en estos productos, algo que no se vislumbra fácilmente en el resultado final. Cuéntanos si la concepción y alumbramiento de Felina fue un proceso largo o si te visitaron las musas y se encendió la chispa inmediatamente.

     R. En la escena donde se ve la luna llena, era necesaria así porque, aun siendo de noche, debía ser una escena luminosa: hacía falta que la sombra de Felina se proyectara sobre la pared para que la escena cobrara sentido. Más adelante aparece la luna menguante (la misma con la que termina el corto), por lo que en total han pasado 7 días. Félix y Felina no tienen una separación larga, pero es lo suficiente para que se den cuenta de lo que de verdad importa.

    P. Finalmente, me gustaría recordar tu corto de 1999, La pantera, que ilustra un poema maravilloso de Rilke. La reciente remasterización le ha devuelto toda su magia visual. Desde la atormentada existencia de esa pantera que no logra escapar de su prisión hasta la feliz liberación de Felina han transcurrido casi 25 años. ¿Cómo ha evolucionado tu cine en ese largo periodo?

     R. La pregunta en realidad sería, ¿Cómo he evolucionado yo?

En realidad, no mucho. Cuando hice La pantera de Rilke quería producir algo bello (como el poema original), aunque fuera a partir de un sentimiento de tristeza. En Felina también hay momentos muy tristes, pero el final no puede ser más feliz. Supongo que el cambio es ese, porque para mí, los primeros espectadores de este corto son mis hijos: está hecha con ellos y para ellos, porque son mis cachorros y mi inspiración.

EL. Felina es una delicia que cuenta muchísimas cosas sin palabras y que espero que todo el mundo tenga la oportunidad de disfrutarla. Merece verse varias veces para captar tanta emoción y belleza. Acaba de estrenarse por todo lo alto en la sesión inaugural del Animac 2024 de Lleida y podrá verse en múltiples festivales nacionales e internacionales en los próximos meses. Desde Ateneas os deseamos un gran éxito a todo el equipo de producción porque realmente os lo merecéis.

ML. Gracias a ti.


                                        Felina vista por María Millán Lorenzo

lunes, 12 de agosto de 2019

ÉMILE COHL, ANIMADOR DE CARTOONS. Animation Gossip 5.



En este nuevo capítulo de Animation Gossip María Lorenzo nos presenta a un titán de la animación, cuando en ese mundo aún había muchas cosas por inventar y las novedades se sucedían a un ritmo tan acelerado que sus inventores eran rápidamente olvidados. Es un personaje magnífico y de triste sino que recuerda mucho a otro grande de los comienzos del cine, Georges Méliès.


Émile Cohl nació en Francia en 1857, y murió en 1938. Entre 1908 y 1921 realizó más de 250 películas de animación, la mayoría hoy perdidas pero no se reconoció debidamente su invención de los dibujos animados que, para la indignación de nuestro artista, se atribuyó por la prensa a Pat Sullivan (autor disputado de Félix el gato) cuando este falleció en 1933.


Comenzó su carrera como artista bohemio, poeta, comediante y caricaturista perteneciente al movimiento de los Incoherentes, a los que podemos considerar como antecesores del movimiento Dadá.


Los Incoherentes estaban obsesionados con la locura como un elemento estético: en torno a 1880 organizaban exposiciones y bailes, aunque Émile Cohl terminó asentándose como dibujante para la prensa. En torno a 1900, Émile Cohl era un artista famoso, incluso más que el mago Georges Méliès.

Émile Cohl ya tenía más de 40 años cuando se introdujo en la industria del cine, absolutamente por azar. En los primeros años del cine era muy común que los productores tomasen las tiras cómicas de prensa como fuente argumental para sus películas. No para las películas de animación, que apenas existían, sino para las de imagen real, como por ejemplo, “El regador regado”(https://www.youtube.com/watch?v=7G9C1NIbsRw), 1896, de los Lumiére. La cuestión es que un día Émile Cohl descubrió que el productor de cine Gaumont había utilizado sin permiso una de sus tiras de prensa, de forma que Émile se presentó muy airado en su oficina, de la que salió, sorprendentemente, con un contrato para escribir guiones.


Muy pronto confiaron en su talento y decidieron otorgarle el papel de director de películas para que adaptase para la pantalla sus propias tiras cómicas, aunque finalmente terminó descubriendo los mecanismos del cine de animación.

En 1907 estaba haciendo furor en Europa una película misteriosa que se llamaba “El hotel encantado” (https://www.youtube.com/watch?v=MDRaPC4EXpo), del americano James Stuart Blackton. Incapaces de adivinar cómo era posible que los objetos se movieran solos, en Francia habían empezado a llamar a la animación “el movimiento americano”.


Sin embargo, Émile Cohl comprendió que habían rodado la película moviendo la manivela de la cámara solo un cuarto de giro por cada pose de los objetos, y que la suma de todas esas poses generaba el movimiento animado.
En 1908 Émile Cohl se lanza a la aventura de generar su propia película de animación, utilizando más de 700 dibujos que rodará consecutivamente, utilizando el mismo sistema. Así es como nace el primer cartoon propiamente dicho, “Fantasmagorie” (https://www.youtube.com/watch?v=aEAObel8yIE).


Pero no solo eso: Émile Cohl creó el sistema universal con el que se realizarían los dibujos animados hasta que existió el ordenador, esto es, calcando las fases sucesivas del movimiento utilizando papel y una mesa de luz.
Marta Gil, Julia cruz y Vicente Puig en la truca de Cohl.
El método de animar de Émile Cohl es intuitivo, con personajes muy simplificados y escenarios casi neutros, pero se permite una gran creatividad. Su estilo narrativo no tiene nada que ver con la típica estructura de presentación, nudo y desenlace sino que las escenas se suceden en un flujo continuo donde la metamorfosis tiene un gran protagonismo. Los sueños, las pesadillas y las alucinaciones fueron sus temas preferidos. Con sus visiones bizarras e irracionales, Émile Cohl lleva a la pantalla la filosofía del absurdo del grupo artístico al que perteneció, los Incoherentes.
Aquí podéis ver el drama en casa de los Fantoches, Le Cauchemar de Fantoche, 1910: https://www.youtube.com/watch?v=bZhe73_ueEE .

Émile Cohl fue el primer animador de la historia que se dedicó al cine a tiempo completo. En 1910, cuando abandonó la compañía Gaumont, ya había realizado 77 películas, en las que a menudo mezclaba animación e imagen real simultáneamente (Clair de lune espagnol, 1909: https://www.youtube.com/watch?v=syf083aJIKc).

Forzado a realizar una película cada dos semanas, Émile Cohl desarrolló la animación con personajes recortados, que rodaba en un aparatoso set, y frecuentemente las intercalaba con escenas de imagen real, más rápidas y baratas de producir.


Émile Cohl abandonó la compañía Gaumont para entrar en Pathé, pero pronto descubrió que las presiones de producción serían las mismas o peores (aquí tenéis el enlace para ver Le retapeur de cervelles, de 1910: https://www.youtube.com/watch?v=JJVH_P1gUXk) .
En 1912 Emile Cohl se traslada a Nueva Jersey para adaptar a animación las tiras cómicas de Geo McManus The Newlyweds. La serie es un gran éxito aunque, paradójicamente, no fue Émile Cohl sino Geo McManus quien ganó mayor fama por una serie de animación para la que, en realidad, no realizó ni un solo dibujo. En este enlace podéis ver el único film superviviente: He poses for his portrait, 1913: https://www.youtube.com/watch?v=wSnwno8a8uY


La serie The Newlyweds se ceñía estrechamente al estilo de dibujo de Geo McManus y, a pesar de las limitaciones de animación que esto acarreaba, se convirtió en un hito al revelar al público y a la crítica americanos las posibilidades del dibujo animado. Por desgracia, cuando toda la producción desapareció en un incendio en 1914, este suceso pilló desprevenido a Emile Cohl, que se encontraba temporalmente en Francia, y ya no pudo regresar a Estados Unidos para continuar su tarea como director.
La Gran Guerra y diversos problemas impidieron que Émile Cohl siguiera animando más allá de 1921. Para entonces, la animación americana ya había colonizado el mercado europeo, sumamente debilitado por la contienda. Muy pobre y casi demente, solo en 1937 se reconocieron las aportaciones de Émile Cohl, cuando la sociedad de la industria del cine francés le concedió una medalla. Sin embargo, un año después Émile Cohl murió en un hospital de caridad, cuando su barba se quemó porque en su casa solo tenía velas para iluminarse.
Sin duda Émile Cohl fue el animador más importante del mundo hasta 1915, precisamente por su capacidad para salir de su zona de confort. Puede decirse que fue el primero en explorar todas las posibilidades que entonces ofrecía la animación: animó dibujos, recortables, objetos y marionetas. Émile Cohl reunió una gran variedad de influencias de la ilustración y el cómic y las volcó en su trabajo, creando películas intertextuales que no solo anticiparon el trabajo de los cineastas de la vanguardia, sino también la filosofía absurda de muchas series modernas.


Aquí tenéis el enlace para ver el vídeo de Animation Gossip 5 dedicado a Émile Cohl: https://vimeo.com/345315348?fbclid=IwAR3QhcFk9TxolvBhO2-scNEeXSoYOB2GvtiDrod-C98Hh1dtci_VzRRWKl8

Este es el listado de las entradas de la serie Animation Gossip publicadas hasta ahora y que igualmente incluyen los enlaces para acceder al respectivo contenido audiovisual:


Bibliografía:
Giannalberto Bendazzi (2003), 110 años de cine de animación.
Donald Crafton (1982), Before Mickey: The Animated Film (1898-1928).
Adrián Encinas Salamanca (2017), Animando lo imposible. Los orígenes de la animación stop-motion (1899-1945).
Richard Neupert (2014), French Animation History.



martes, 2 de julio de 2019

LOTTE REINIGER, MAESTRA DE LAS SOMBRAS. Animation Gossip 3.



Lotte Reiniger es una de las más grandes animadoras de todos los tiempos. Contra la creencia generalizada, la película de Disney Blancanieves y los siete enanitos, de 1937, no fue el primer largometraje de animación de la historia. El mérito corresponde a “El apóstol”, de Quirino Cristiani, una película de 1917 realizada con recortables. En su momento fue un gran éxito y a su producción siguieron otros tres largometrajes de animación argentinos. Por desgracia, estas producciones desaparecieron en incendios sucesivos, que tuvieron lugar en los años 20 y en los 50, debido a que el celuloide en que estaban realizadas era altamente inflamable. El largometraje de animación más antiguo que se conserva es “Las aventuras del príncipe Achmed”, de 1926, una película de Lotte Reiniger que toma como tema los cuentos de Las 1001 noches. Aquí tenéis el enlace al estupendo vídeo sobre Charlotte Reiniger que ha preparado María Lorenzohttps://vimeo.com/341242700?fbclid=IwAR3i9gW1Fs8ZsxBEOrm7qpMr9YjZ7kR5lTPkeuF8fd2KUGIs3HHqFiCPGRI



Antes de que el cine surgiera, el espectáculo de sombras chinescas era muy apreciado en Europa.También desde el siglo XVII eran muy populares los retratos de siluetas, que se realizaban con una máquina llamada pantógrafo. Asimismo, la imprenta también empleaba el lenguaje de las siluetas para ilustrar cuentos infantiles, en libros de producción barata y sencilla. Parece natural, entonces, que las siluetas y los dibujos recortados estuvieran presentes en el cine de animación de las primeras décadas, ya que su producción era mucho más barata y más rápida que la de los cartoons o dibujos animados convencionales.

Quirino Cristiani

Esto explica, por ejemplo, que el francés Emile Cohl las utilizara cuando tenía que realizar un cortometraje nuevo cada dos semanas, o que también fuese la técnica empleada para las historias cómicas de Quirino Cristiani en Argentina. Por su parte, Lotte Reiniger (1899-1981), de Alemania, utilizó las siluetas negras, a contraluz, para contar historias de tipo mágico y maravilloso: historias fantásticas y cuentos de hadas que no siempre eran para niños.



Lotte se interesó por primera vez en el cine cuando, con 16 años, asistió a una charla de Paul Wegener, que trataba sobre las posibilidades de los efectos especiales en el cine. Desde entonces, Lotte pidió insistentemente participar en las películas de Wegener, obteniendo pequeños papeles y pasando después a rotular títulos y realizar pequeñas animaciones. Pero, lo más importante de todo: en su tiempo libre, Lotte realizaba infinidad de retratos de siluetas que llamaban la atención de otros artistas.


En 1919, Lotte entra en contacto con un grupo de jóvenes realizadores, entre los que se encontraban el animador Bethold Bartosch, y el fotógrafo Carl Koch, con quien se casaría. Muy pronto, este pequeño grupo pensó en convertir en animaciones aquellas siluetas que realizaba Lotte, dando como resultado un primer corto, “El ornamento del corazón enamorado” (1919), al que le seguirían varios más. Pero su empresa más ambiciosa era la de realizar un largometraje animado, para lo que eligieron una serie de relatos de Las 1001 noches. A pesar de que ningún inversor confiaba en el proyecto, el empresario Louis Hagen, que había contratado a Lotte para que diera clases de arte a sus hijos, decidió regalarle un stock de celuloide para que pudiera comenzar, y el equipo se rodaje se instaló en la propia casa del empresario. Así comenzó en 1923 la realización de Las aventuras del príncipe Achmed, terminada en 1926.
Achmed

Las aventuras del Príncipe Achmed
es un claro exponente del cine expresionista alemán, por su fascinación con la fantasía y con el pasado mítico, por sus composiciones plásticas, por su énfasis en las emociones y, sobre todo, por su mirada escapista a Oriente. En su realización utilizaron por primera vez un tipo de cámara multiplano que disponía las capas de profundidad en horizontal, lo que supuso una interesante inspiración para el equipo de Disney, cuando quisieron recrear el mismo mecanismo en sus películas, ya entrada la década de los 30. La calidad estética del filme fue extraordinaria, y su buena recepción les animó a realizar un nuevo largo, Doctor Doolittle y sus animales (1928), que sin embargo tropezó en su estreno con un inconveniente inesperado: la llegada del cine sonoro. Con todo, el sonido sincronizado supuso una nueva oportunidad para centrarse en la realización de películas musicales, tomando temas de la ópera, como Carmen o Papageno (1935).

Papageno

Lotte Reiniger y Carl Koch realizaron estos cortometrajes en el período más difícil de su vida, cuando tuvieron que abandonar la Alemania nazi, pasando varios períodos en países como Francia, Italia o Reino Unido. Solo después de la Segunda Guerra Mundial, en 1949, consiguieron trasladarse definitivamente a Reino Unido. Allí fundaron Primrose Productions, donde realizaron decenas de filmes para niños y anuncios comerciales. Lotte Reiniger decía que le encantaba trabajar para los niños, porque le parecían un público tan crítico como agradecido.

Pulgarcita

La carrera de Lotte Reiniger y Carl Koch fue muy extensa, llegando a realizar más de 70 películas, incluyendo dos largometrajes de animación, durante un período de cuatro décadas. Por este motivo, la influencia de Lotte Reiniger ha ido creciendo con el tiempo y hoy en día sigue siendo un referente para muchos cineastas.
Lotte Reiniger fue una realizadora acorde con la poética de su tiempo, que aportó su personal visión al Expresionismo alemán, por lo que merece ser catalogada en igualdad de condiciones entre los grandes cineastas de este movimiento, como Paul Wegener, Robert Wiene, Friedrich Murnau y Fritz Lang, entre otros. En este sentido, los historiadores de cine tienen mucho que replantearse y reescribir para que la animación deje de ser un apéndice en los libros y se considere plenamente como lo que es: cine.
María Lorenzo evocando el ambiente orientalista del trabajo de Lotte

Añado un graciosos doodle que le dedicó Google con ocasión de su 117 aniversario, el 1-6-2016: https://www.youtube.com/watch?v=CkgirvbPJnw

Aquí están los enlaces a las anteriores entradas:


Bibliografía:
David Flórez (2005), Las aventuras del príncipe Achmed”, en Caminando en círculos (encirculos.blogspot.com).
John Isaacs (1971), The Art of Lotte Reiniger (reportaje).
Enrique Martínez-Salanova Sánchez, “Lotte Reiniger. Pionera en el cine de animación” (http://educomunicacion.es).
Laura Minici Zotti (2007), Il rigore del nero. Silhouettes e Teatri d'Ombre.
William Moritz (1996), “Lotte Reiniger”, en Animation World Network (www.awn.com).


martes, 20 de diciembre de 2016

MADAGASCAR. Antropología y los cuadernos animados de viajes



Madagascar es un estupendo cortometraje de animación realizado por el francés Bastién Dubois, que fue nominado al Oscar en 2011 por este trabajo. El cuaderno de viaje del realizador cobra vida y atrapa al espectador mientras rememora vívidamente sus experiencias en la “isla roja”, como se conoce a Madagascar por el color predominante de sus tierras. En la película encontramos maravillosos paisajes, una naturaleza única y, sobre todo, un universo humano sorprendente. Se trata de  un producto cinematográfico a medio camino entre la creación artística y el documental. Cautiva por la belleza y originalidad de sus imágenes y por su frescura narrativa  pero, sobre todo, me ha entusiasmado su forma de presentar una costumbre funeraria singular, “el retorno de los muertos” y, con ella, las posibilidades que este nuevo género, la animación documental, ofrece para la antropología. Para empezar a degustarlo, aquí podéis ver un tráiler del film (1.51min.).

1. El misterio de las culturas malgaches
Madagascar es una isla de ensueño, cuyo solo nombre evoca aventuras coloniales y deja en el aire un aroma a especias. 416 kilómetros  la separan del África Oriental. Hace 165 millones de años formaba parte del supercontinente Gondwana. Entonces, esta gran isla, la cuarta mayor del mundo, se desgajó a su vez de lo que ahora son África y la India. Ese origen peculiar explica su condición de laboratorio para la evolución de especies raras. Pero su ubicación en el Océano Índico, como un inmenso portaaviones 
entre África y Asia, la han convertido igualmente en un crisol  de etnias y culturas. Pueblos como los Merina, protagonistas principales del corto, son de origen malayo-polinesio. Llegaron a Madagascar en el s. I de nuestra era, procedentes de Indonesia. Históricamente han sido la etnia más poderosa y hoy ocupan las Tierras Altas centrales. Son el grupo poblacional mayor (3 millones) junto con los Betsileo (2 millones). Estas dos tribus presentan rasgos asiáticos. El malgache, basado en el dialecto de los Merina, es lengua cooficial en el país junto con el francés, pues la isla fue colonia de nuestros vecinos del norte entre 1.896 y 1.960.

 Las etnias africanas habitan la larga franja costera. El mestizaje ha sido muy intenso: los cotiêr son el fruto de africanos, malayo-indonesios, árabes y otros varios grupos humanos que han unido sus destinos a lo largo de las centurias.
La capital del país es Antananarivo, cuyo nombre significa “la ciudad de los mil soldados”, que eran los que custodiaban a la reina de los Merina. El protagonista del corto se dirige desde “Tana” a Antsirabe, la tercera ciudad de la isla, cuando le invitan a asistir a una ceremonia muy especial, el famadihana.
2. Famadihana, el “retorno de los muertos”
Cada cinco o siete años tiene lugar esta fiesta que, en contra de lo que nos podría sugerir su nombre, no tiene nada de macabro ni presenta una conexión reconocible con otras que nos resultan más familiares, como Halloween o el Día de los Muertos mexicano.
En el sistema de creencias de los Merina existe una sola deidad suprema, a la que denominan Zanahary (divinidad de lo Alto) o Andriamanitra, Rey del Cielo, asimilado al Dios cristiano. Esa divinidad, sin embargo, es distante: no se ocupa de los problemas cotidianos de los seres humanos. Sí lo hacen, en cambio, los espíritus de los ancestros (Razana), capaces de actuar como intermediarios con las potencias del mundo invisible.
Cuando muere una persona, se la entierra provisionalmente en el lugar de su fallecimiento. Los Merina piensan que, hasta que no se descompone por completo la carne, los muertos vagan errantes y tienen poder para causar daño a sus familiares. Por el contrario, una vez que sus restos han quedado reducidos a los huesos, se transforman en sus benefactores y es el momento de honrarlos adecuadamente  para asegurarse su protección. No debemos pasar por alto la contraposición estructural entre ese  par de conceptos: lo húmedo (la carne putrefacta) y lo seco (los huesos), tan habitual en la organización de la vida social de los pueblos nativos, al igual que  otras series de parejas opuestas, como supo ver con tanta agudeza Lévi-Strauss.
Entre junio y septiembre, el período de sequía, tiene lugar la festividad de “la vuelta de los huesos”,  que logra reunir a los miembros del extenso clan familiar, con frecuencia dispersos por la isla, para honrar a sus antepasados.
El detonante para la celebración suele ser un signo que consideran sobrenatural, como soñar que el difunto se queja de que tiene frío en su tumba. Ha llegado el momento de organizar el famadihana. Mediante un fomba, ritual de ofrenda de ron, se pide opinión a los ancestros, tras lo cual los astrólogos fijan el momento exacto en que deberá comenzar y concluir el festival. Al mismo está convocada toda la parentela, los habitantes de la aldea y otros muchos invitados, como le sucede al protagonista del corto. A lo largo de dos o tres intensas jornadas, incluso una semana si la familia es muy rica, una auténtica multitud se reunirá para comer y hacer libaciones en honor a los difuntos de la familia organizadora, cantando y bailando incansablemente al son de animadas músicas, que son interpretadas por orquestas contratadas al efecto.

Podéis acceder a la película en este enlace:

3. Rituales de vida y muerte
Como se relata en la película, antes de comenzar la ceremonia dan siete vueltas alrededor de la casa y, después, el grupo de familiares y amigos se dirige a la tumba. Son los miembros de la familia quienes realizan la apertura de la cripta. Enrollan los restos de sus ascendientes en esteras nuevas. Las viejas envolturas, a las que atribuyen un poder fecundante, son repartidas entre las mujeres. Los miembros del  cortejo, presidido por un familiar que porta una bandera, levantan las esteras que portan sobre angarillas y las pasean por las calles en una danza muy rápida.

Cuando por fin cesa,  colocan los restos en el suelo. Entonces, con gestos de cariño, los familiares envuelven los huesos en sudarios nuevos de seda blanca. Entre los pliegues de la mortaja colocan una botella de ron, una fotografía, algún billete… como regalos para los muertos. Los ancianos pronuncian discursos en su recuerdo, mientras otros formulan alguna oración o petición secreta, que esperan que les sea concedida por la intercesión del espíritu del fallecido. Tras ello, cada grupo coge un cuerpo, los lanzan al aire e inician una carrera desenfrenada, en la que los bailarines dan varias vueltas.

 Para el banquete se sacrifican animales. Los participantes comparten comida y bebida, reforzando con ello la unidad social, y los mayores aprovechan para explicar a los más jóvenes  la importancia de sus antepasados, que siguen habitando entre ellos. Descansarán en sus tumbas hasta el siguiente famadihana.


Los estudiosos de esta costumbre han puesto de relieve hasta qué punto es distinta la vivencia occidental de la muerte respecto de la que poseen  estos pueblos. Para nosotros constituye un drama porque extingue para siempre nuestra individualidad, nuestro yo, que consideramos primordial. Por el contrario, ellos se integran en una cultura eminentemente grupal. Sus miembros subsisten gracias a los fuertes lazos sociales con la comunidad, que la muerte no extingue. Suelen decir que un hombre muere dos veces: la primera, cuando deja de respirar; la segunda, cuando ya nadie piensa en él. Los ascendientes siguen viviendo realmente en la memoria colectiva. Dado que no tienen una visión trágica de la muerte, todo lo que la rodea lo afrontan con gran naturalidad. Compran sus mortajas cuando contraen matrimonio y las guardan con ilusión. Aunque trasladan de lugar sus aldeas, los mausoleos son permanentes y retornan siempre a ellos.
Como indica José Luis Cortés López en Pueblos y culturas de África, la tumba marca el sentido de su existencia y pertenencia  a una determinada familia. Sin embargo, ese mundo de tradiciones, que no tiene parangón en ninguna otra cultura del continente africano, está en franca desaparición. Organizar un famadihana es muy costoso. Por otro lado, hay también un cierto desencanto social. Los ancianos todavía conservan sus creencias animistas,  si bien sincretizadas con el cristianismo, y piensan que es bueno estar agradecidos a los ancestros para que les concedan salud y riqueza. Por su parte, aunque los jóvenes no crean en los espíritus, sí son muy conscientes de que este ritual funerario garantiza la subsistencia de su familia a través de las generaciones, evitando su desintegración.

4. ¿Qué puede aportar la animación documental a la antropología?
Como habréis podido apreciar en el vídeo, Bastién Dubois combina diferentes técnicas, desde las más tradicionales a las más vanguardistas (acuarela, tinta, stop-motion, animación 3D…), para ofrecer una visión poliédrica de su experiencia en Madagascar. Vemos, oímos y sentimos siguiendo los pasos del autor. Captamos la luz, el alboroto del mercado, los embotellamientos del tráfico, la variada orografía, los omnipresentes lémures y baobabs, el espejo de los arrozales, los diversos tipos humanos, los estilos de vida del campo y la ciudad no tan contrastados como entre nosotros, y todo ello en muy pocos minutos.
Las posibilidades expresivas de la animación la hacen un vehículo idóneo para penetrar en las mentalidades de los “otros”. La cinta muestra vivamente el choque cultural que sufre el espectador occidental al verse inmerso en ese mundo lejano de costumbres extrañas. Me interesa  especialmente la capacidad de este tipo de documental para reflejar los estados de conciencia, que no son observables de manera directa. En el corto vemos cómo el visitante cae en un estado éxtasis inducido por la percusión hipnótica, los giros de los danzantes, la bebida y la euforia contagiosa de los celebrantes. Ello constituye una ventaja enorme sobre el documental tradicional, que no puede introducirse en el interior de la mente para mostrar la subjetividad, las sensaciones, el universo simbólico de una cultura. La fotografía no siempre es capaz de capturar la poesía o la magia que experimentan los participantes en un ritual. Además, la animación documental puede ser una excelente alternativa o complemento para la fotografía o la filmación. Así, cuando se trate de actos o ceremonias cuyo registro no se autoriza, o se ha perdido o malogrado el material, o bien cuando se trata de costumbres de tiempos pasados ya desaparecidas cuya descripción está suficientemente documentada. En esas condiciones, la recreación animada permitiría el “milagro” de traerlas nuevamente a la vida, visualizando sus fases o acciones para una comprensión más completa. La idea rectora siempre será penetrar con más precisión en la cosmovisión de otros colectivos y, para ello, la imagen puede ser un aliado muy valioso.

Con gran acierto se ha afirmado muy recientemente, en la Cátedra Marta Traba de Colombia, que: “Esto no es solamente un asunto de cineastas, sino de científicos, ambientalistas, sociólogos, antropólogos, historiadores”. La realidad puede contarse creativamente a través de la animación documental. Este género novedoso se perfila como una  de las mejores opciones audiovisuales para una investigación multidisciplinar. Desde aquí aplaudimos la iniciativa y esperamos que ofrezca interesantes resultados.

Esta entrada se publicó originalmente en el blog de Antropología cultural Tinieblas en el corazón, antes de que la realizadora María Lorenzo diese a conocer  su maravilloso corto La noche del océano, que desarrolla la idea del álbum de imágenes del protagonista como reflejo subjetivo de la realidad.