lunes, 24 de junio de 2019

LOS HERMANOS FLEISCHER. Animation Gossip 2.




Aquí tenemos la segunda entrada de Animation Gossip, la divertida pero muy rigurosa serie de vídeos que ha creado María Lorenzo con fines divulgativos, en la que nos esperan sensacinales momentos. Comenzamos la andadura con un personaje fascinante, Winsor McCay ( https://vimeo.com/338593977y ahora vamos a descubrir a los geniales hermanos Fleischer. Quizá su nombre no nos suene demasiado pero sus memorables personajes-Popeye, Betty Boop, Koko...-, forman parte inseparable de nuestro imaginario colectivo. Vamos a desvelar cómo lo hicieron, ya que además de ser capaces de crear iconos irrepetibles como esos, también inventaron técnicas de animación revolucionarias. Aquí tenéis el vídeo: https://vimeo.com/339730493



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-          El estudio Fleischer fue el competidor más directo de Disney durante dos décadas, entre 1921 y 1942, y llevaron a la pantalla personajes como Koko the Clown, Betty Boop, Popeye o Gulliver. Además, a los Fleischer se deben algunos de los más decisivos avances técnicos de la animación, como la rotoscopia, o su particular versión de la cámara multiplano.



-          Entre 1910 y 1920 emergió en Estados Unidos, paulatinamente, toda una industria de la animación, que se fue concentrando en pequeños estudios de la costa Este. El principal referente de la industria serán los cómics de la prensa contemporánea, y en el resultado se notaba que importaba más la cantidad que la calidad. En este caldo de cultivo se consolidaron las aspiraciones de los hermanos Fleischer: Max (1889-1972), dibujante de cómics, y Dave (1894-1979), inventor, tuvieron la visión necesaria para distinguirse de los demás por su imaginación, su afán trangresor y experimental y, sobre todo, un surrealista sentido del humor, haciendo de la animación un mundo donde todo es posible.

Dave Fleischer
Max Fleischer
-          Desde sus primeros cartoons, en 1918, los Fleischer se distinguieron de los demás por su intencionalidad creativa: la de conectar entre sí diferentes realidades. Esto no era novedoso, ya lo había sugerido antes Winsor McCay al hablarnos del autor y de sus criaturas; pero los Fleischer yuxtaponen directamente la realidad y la ficción mediante un collage de técnicas, por ejemplo, combinando personajes dibujados con fondos fotográficos para indicar que los cartoons penetraban en la realidad, desafiando siempre las intenciones de su creador. Esta será la premisa de su primera serie, Out of the Inkwell, o “fuera del tintero”.



   Los Fleischer demostraron ser, además, altamente competitivos en la producción de cartoons gracias a una invención de Dave Fleischer: el rotoscopio, una máquina compuesta por un proyector y un caballete para que los animadores pudieran calcar películas de acción real fotograma a fotograma, creando con gran rapidez animaciones sumamente realistas.




-          Sin embargo, el aspecto inicial de esas animaciones era extraño, cercano a eso que llamamos “valle de lo inquietante”, como si la animación no tuviera vida. Muy pronto, los Fleischer empezaron a usar su invento para otra cosa: hacer una caricatura de la realidad, sin calcarla.
-          Aquí tenemos a Cab Calloway interpretando más o menos lo que era el Moon  Walk de la época, y su transformación animada en un fantasma terrorífico en el cartoon Minnie the Moocher. Pero no solo eso, cuando los Fleischer encontraban  algo que gustaba, lo ofrecían una y otra vez al público, como sucede en este otro cartoon, Snow White.

Minnie the Moucher
-          En un plazo de 20 años, el estudio Fleischer pasó de ser la asociación entre dos hermanos que lo hacían todo, a consolidar a su alrededor una gran industria, todo un referente para la animación de la época, implementando en la empresa los métodos tayloristas de producción en cadena, donde cada miembro del equipo tenía un rol fijo.



-          Sin embargo, el estilo alocado y transgresor de los cartoons de los Fleischer se debió, principalmente, a la importancia que daban a la improvisación de los creativos, desde los animadores hasta los actores de doblaje, como el de Popeye, que prácticamente inventaba los diálogos.

-          El carácter experimental de los Fleischer siguió vigente durante los años 30, realizando animaciones sumamente singulares donde combinaban animaciones dibujadas con fondos tridimensionales: se trataba de su particular versión de la cámara multiplano, con la que introducían efectos muy realistas de movimientos de cámara en un mundo que era descaradamente ilusorio.


-          Por desgracia, la suerte de los Fleischer pronto iba  a cambiar, debido a dos factores: la censura, y el acoso de su propia distribuidora, la Paramount.



-          En 1934 se promulgó en Hollywood el Código Hays, lo que significó una severa censura para las películas. Como resultado, personajes altamente sexualizados como Betty Boop se transformaron en una versión “light” de sí mismos, perdiendo toda la gracia.
  

Por otro lado, Paramount Pictures presionó a los Fleischer para que su trabajo se pareciese más al de su directo competidor, Walt Disney. A pesar de su éxito con series de cartoon, el declive de los estudios estuvo marcado por la producción del largometraje Los viajes de Gulliver, con el que intentaron competir con el éxito de Disney Blancanieves y los siete enanitos. En otras palabras: los Fleischer fracasaron al intentar ser lo que no eran. En palabras de Bendazzi,“Disney fue un modelo único: no solo derrotaba a la competencia, sino que la eliminaba, porque en la mente de sus espectadores, su animación aparecía como la única posible.”



-          Los últimos años del estudio, prácticamente absorbidos por la Paramount, se caracterizaron por apuestas más formales, como la adaptación de cómic Superman, aunque la antigua complicidad entre los hermanos Max y Dave hacía ya tiempo que se había esfumado.



-          Sin embargo, hoy en día el estilo Fleischer, si es que podemos hablar de uno solo, está más vigente que nunca en esas animaciones que llamamos “de estilo retro-moderno”, incluyendo videoclips e incluso videojuegos de gran éxito, como Cuphead. De alguna manera, seguimos viendo a los Fleischer como la némesis de Disney, es decir: frente al sentimentalismo kitsch, la risa irreverente y liberadora.



Bibliografía:
Giannalberto Bendazzi (2003), 110 años de cine de animación
Donald Crafton (1982), Before Mickey: The Animated Film (1898-1928)
Michael Frierson (1997), “Clay animation comes out of the Inkwell”, en Jayne Pilling, A Reader in Animation Studies

ENLACES A LA SERIE: 

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