domingo, 16 de febrero de 2020

WALT DISNEY Y EL ESTUDIO DE ANIMACIÓN MAS FAMOSO DEL MUNDO. Animation Gossip 13.


En este nuevo Animation Gossip María Lorenzo nos va a hablar sobre el fundador del estudio de animación más famoso del mundo, Walt Disney. Aunque creamos que sabemos muchísimo sobre este popular personaje, estoy segura de que esta entrada os va a resultar muy reveladora para descubrir cómo creó un estilo de animación novedoso que ha cautivado a tantas generaciones han conectado. No os la perdáis. Y, para disfrutar del formato audiovisual, aquí tenéis el enlace:https://vimeo.com/359947328?fbclid=IwAR1SRFrspiW8HCf2RxiEa29i9vIO1bqeQozz_ABsO3MaAhF7bzc2PRQbkZ0


Walt Disney nació en Chicago en 1901 y murió en California en 1966. Sin embargo, se suele asociar su origen a otro lugar idílico, Marceline, en Missouri, donde crece rodeado de naturaleza; y a Kansas, donde fundó su primera productora.
Era el cuarto de cinco hermanos y creció soportando los malos tratos de su padre. A la edad de 17 años falsificó su partida de nacimiento para viajar a Europa como camillero durante la Segunda Guerra Mundial.
Ub Iwerks

Walt Disney fue un estudiante mediocre y como artista tampoco destacó de manera superlativa; pero en 1920 empieza a probar suerte en el mercado de la publicidad y de la animación, y conoce a Ub Iwerks, que era un caricaturista muy dotado. Juntos crean en 1922 su propio estudio: Laugh-O-Gram Films, en el que producen un piloto de serie, Alice in Cartoonland.

 Este trabajo es deudor del famoso Out of the Inkwell de los hermanos Fleischer, que mezclaba actores reales con personajes de animación. Aunque caen en bancarrota, el trabajo llama la atención de la pionera absoluta de la distribución de animación en Estados Unidos, Margaret Winkler, una antigua ejecutiva de Warner que también representaba los cartoons de Felix el gato.

Margaret Winkler

De hecho, fue la propia Winkler la que sugirió que en adelante imitasen el estilo de animación e incluso el diseño de Felix el gato, lo cual molestó muchísimo a su productor, Pat Sullivan. Margaret Winkler, sin embargo, se quedó muy contenta representando el trabajo de Walt Disney y Ub Iwerks, que además estaban empleando sistemas que incrementaban la calidad, como era simplemente grabar la animación en un formato de prueba para testear la calidad de la animación, antes de darla por terminada.
En 1927 crean un nuevo personaje, Oswald the Lucky Rabbit, un modelo de personaje que empezaría a marcar la tendencia del cartoon americano, siendo muy imitado. La productora comienza a llamarse entonces The Walt Disney Studio. Pero pronto sucedería la catástrofe: Margaret Winkler… se casó con un dudoso personaje, Charles B. Mintz, quien se apresuró a retirar a su mujer del trabajo, quedándose él con su cartera de clientes.
Charles Mintz

Pero a Mintz no le bastó esto, sino que además creó un nuevo estudio de animación, puso al frente del mismo a su cuñado, y además le hizo creer a Disney que los derechos de Oswald no le pertenecían. La jugada, al final, no le salió bien, porque la Columbia terminó desplazando la producción de los cartoons de Oswald al estudio de Walter Lantz. Pero, en resumen, este varapalo le sirvió a Disney para aprender de manera traumática que en Hollywood debía ejercer un control absoluto sobre su producción.


En 1928 Ub Iwerks diseña un nuevo personaje, Mickey Mouse. Los dos primeros cortos de Mickey pasaron desapercibidos, pero el tercero, Steamboat Willie, causó sensación al combinar creativamente la acción de los personajes con todos los efectos sonoros, dando lugar al efecto conocido como Mickeymousing: hacer que en animación todo genere su propio sonido.
Inmediatamente incorporaron nuevos personajes al elenco de los cartoons de Mickey, como Minnie, Goofy, Pluto o Clarabella. En paralelo, en 1929 comienzan la serie Silly Symphonies, donde la música dicta el ritmo y la actuación de los personajes, como en la aclamada The Skeleton Dance (1929).
Las Silly Symphonies fueron el banco de pruebas que serviría para introducir paulatinamente un montón de innovaciones, desde la película a color hasta el uso de la cámara multiplano, con las que fueron conquistando poco a poco el realismo.
Pero a Disney le obsesionaba además la idea de crear personajes que no solo fueran carismáticos, sino que además te identificaras con ellos, porque te recordaran a personajes de la vida real. En este sentido, la fábula de Los tres cerditos (1933) supuso un importante paso al crear personalidades definidas y un conflicto fuerte.


A esto ayudó el hecho de crear departamentos especializados en distintas áreas, como el concept art, el departamento de guión donde se empezaron a realizar storyboards, o diversificar las funciones de los animadores, hasta tal punto que algunos de ellos se centraban en dar vida a ciertos personajes, como Goofy o Donald, como si fuesen actores con un lápiz en la mano.
Pero en el transcurso de los años 30 los artistas del estudio aún debían superar importantes dificultades para hacer que todas esas emociones que resultaban creíbles en personajes caricaturizados, como ratones o cerditos, funcionasen igual de bien en personajes humanos que exigían verosimilitud anatómica. Este equilibrio lo encontraron por primera vez en la producción de Blancanieves y los siete enanitos (1937), aunque el gran logro de animación de la película reside más en los personajes caricaturescos que en los más realistas, aún muy dependientes de la referencia de actores reales.

Hay que decir que el estudio Disney se empleaban actuaciones y grabaciones con intérpretes reales para inspirar a los artistas, pero la rotoscopia, es decir, el calco director de fotogramas de imagen real, estaba estrictamente prohibido. Como mucho, el artista podía recurrir a imprimir algunos fotogramas que le servían de guía, pero el trabajo de timing era creación suya por completo.
De esta manera, los artistas de Disney comienzan a fijar una serie de reglas indispensables para hacer que una animación sea realista, aun sin ser un calco de la realidad, como la anticipación, la compresión y extensión, demora y movimiento solapante, la acción secundaria, o el empleo sistemático de arcos para definir las trayectorias de cada parte del cuerpo.
A estas reglas se les llama los doce principios de la animación, tal como los fijaron por escrito los animadores Frank Thomas y Ollie Johnston en el libro The Illusion of Life, y aunque han experimentado muchos cambios y redefiniciones, especialmente desde el advenimiento de la animación por ordenador, hoy en día suponen la guía imprescindible para cualquier profesional del medio.

Blancanieves no fue, ni de lejos, el primer largometraje de la historia de la animación, pero sí fue la que consiguió transformar por completo el concepto que se tenía de los dibujos animados. No solo destaca su animación, con un cuidado acting, sino también una dirección de arte que bebe de los artistas europeos que trabajan en el estudio, como Albert Hurter, Key Nielsen o Gustaf Tengreen, que procedían del mundo de los libros ilustrados. También es importante la influencia de Joe Grant, un artista de concepto que fundó el departamento de modelos en volumen; por no hablar de los animadores Art Babbit y Vladimir Tytla, que dieron vida a personalidades nunca vistas en la animación.
A Blancanieves la llamaban “la locura de Disney”, pero lo cierto es que fue una construcción colectiva que supuso el trabajo y el sacrificio personal de todo el estudio. En 1939 Disney traslada su cuartel general a una pedanía de Los Ángeles, Burbank, aumenta su plantilla hasta alcanzar el millar de empleados, y comienza a realizar películas aún más ambiciosas, como Pinocho, Fantasía o Bambi, que por diversas circunstancias le reportan beneficios muy discretos.


Sin embargo, en 1941 estalla en el estudio una auténtica bomba de relojería, cuando en torno a 400 empleados se pusieron en huelga para demandar mejoras salariales y un trato más igualitario entre los trabajadores de distintos departamentos.
La huelga duró cuatro meses y estuvo a punto de llevar a la ruina a Disney, en plena producción de Dumbo, que afortunadamente terminó siendo una película muy rentable. La huelga se resolvió cuando Disney se vio forzado a volver a contratar a los trabajadores que había despedido, pero evidentemente marcó un antes y un después en la compañía. Finalmente estos empleados terminaron yéndose a otros estudios, lo que generó un aumento de la competencia.


Para resolver sus apuros económicos, Disney puso su objetivo en el mercado sudamericano, realizando películas compilatorias como Saludos Amigos (1942), y más adelante desarrollaría un fuerte mercado televisivo con documentales de naturaleza y películas de acción real. Pero quizá las películas que más contribuyeron a salvar la compañía en ese momento fueron las de propaganda bélica que le encargaba el gobierno, como Der Fuehrer’s Face (1942) o Victory Through Air Power (1943), un largo donde se defendía la idea de ganar la guerra mediante un arma definitiva: la bomba atómica.
En esa época nacen nuevas obsesiones personales. Disney se convierte en informador del FBI, lo que tendrá graves consecuencias durante la época de las listas negras de Hollywood. A su vez, en el estudio, Disney fue ganándose fama de ser un jefe paternalista y conservador, dominando cada uno de los pasos de la producción. Sin embargo, también hay que decir a su favor que Disney no estaba interesado en su lucro personal sino que invertía todo lo que ganaba en seguir realizando películas.
Mary Blair

Las producciones de los años 40 y 50 evidencian una maestría creciente en el manejo de la “personality animation” o caricatura del realismo, con producciones como Peter Pan, Cenicienta o Alicia en el País de las Maravillas, cuya directora de arte fue Mary Blair. Otro de los hitos del estudio fue La bella durmiente, con dirección artística de Eavynd Earle, cuya producción se alargó durante 8 años, y que se estrenó en 1959. En este mismo período, Disney centra su atención en la creación de un suntuoso parque temático, su particular Shangri-la: el primer Disneyland, abierto en 1955.


En los años 60, y con un Disney mucho más despreocupado, las producciones comienzan a ser dominadas por los propios animadores, destacando dos veteranos del estudio: Woolie Reitherman como director de animación, y Ken Anderson como director de arte. Ellos marcarían la pauta del estudio durante décadas, empezando por 101 dálmatas (1961), que fue la primera película donde se empleó sistemáticamente la fotocopiadora para sustituir el proceso de limpieza de línea.


Aunque a Disney no le gustó nada el resultado de la fotocopiadora, lo cierto es que las animaciones ganaron en frescura y espontaneidad, dando lugar a clásicos tan imprescindibles y modernos como El libro de la selva (1967), que Disney no llegaría a ver concluido. Disney falleció en 1966 a causa de un cáncer de pulmón, y está enterrado en el cementerio de Glendale, California.


Y hasta aquí puedo leer. A Disney se le debe la idea de la animación “de marca”, de un producto claramente reconocible, como un sello de calidad con el que es imposible competir. Las innovaciones tecnológicas que introduce son importantísimas, como la cámara multiplano vertical, pero también lo son sus procedimientos de estudio, estableciendo controles de producción como el storyboard o el test de línea. Pero, sobre todo, cuando hablamos de animaciones Disney, estamos hablando del trabajo de un grandísimo estudio donde trabajaron juntos artistas de muchísimo talento, no siempre bien reconocido, como Art Babbit, Joe Grant o Mary Blair, que llevaron la animación a cotas nunca antes imaginadas, y que hoy siguen siendo una referencia mundial.

Joe Grant


Referencias bibliográficas:
Giannalberto Bendazzi (2003), 110 años de cine de animación.
John Canemaker (1996), Before the Animation Begins. The Art and Lives of Disney Inspirational Sketch Artists.
Donald Crafton (1982), Before Mickey: The Animated Film (1898-1928).
Andreas Deja (2016), The Nine Old Men. Lessons, Techniques and Inspiration from Disney’s Great Animators.
Frank Thomas, Ollie Johnston (1981), The Illusion of Life: The Art of Disney Animation.



domingo, 12 de enero de 2020

NORMAN McLAREN: EXPERIMENTACIÓN TODOTERRENO. Animatio Gossip 12




María Lorenzo nos habla en esta ocasión de de uno de los mayores animadores experimentales y abstractos de todos los tiempos: Norman McLaren, el que podría ser considerado el Picasso de la animación por la ambición de sus esfuerzos para captar el movimiento y la enorme altura de sus resultados. Vamos a descubrir a esta fantástica figura. Aquí os pongo el enlace para que podáis disfrutar del vídeo:https://vimeo.com/353209105?fbclid=IwAR35WG0avfnjXIUx5kMGNSQxjnN3sIbSwwFtPrneVRGqWaaDRZuyp0gtuvI


Norman McLaren nació en Escocia 1914 y murió en Canadá en 1987. Su carrera como animador estuvo ligada principalmente a la National Film Board de Canadá, donde trabajó durante más de 45 años y realizó en torno a 60 cortometrajes y películas publicitarias. McLaren es algo así como el Picasso de la animación. Su mérito no está en lo que él inventa, sino en todo lo que toma, mejora y desarrolla, llevando la herencia de sus precedentes hacia límites insospechados.

Desde que era estudiante, McLaren recibió la influencia de varios precedentes importantes, especialmente del cine de Eisenstein, que lo convence de su vocación de cineasta, pero también de una serie de animadores de vanguardia que lo guían por el camino de la experimentación, como la animación abstracta y musical de Oskar Fischinger, las metamorfosis surrealistas de Émile Cohl, o el Expresionismo de Alexandre Alexeïeff y Claire Parker.

Begone Dull Care, 1949.

De hecho, la primera experiencia que tiene McLaren con la animación surge de manera casual cuando estudiaba Bellas Artes en Glasgow. McLaren encontró en el sótano de la escuela un proyector de cine roto, y lo arregló. Sin embargo, no tenía cámara para grabar, de forma que pensó en producir sus propias películas “sin cámara”, a base de realizar dibujos sobre película de celuloide lavada.

La verdad es que esta idea se la proporcionó un animador neozelandés, llamado Len Lye (1901-1980), que en 1935 había producido un filme publicitario, A Colour Box, la primera película directa que se proyectaba ante una audiencia. McLaren tomó esta idea y produjo su película Hand-painted Abstraction (1935), pintando y dibujando directamente en la superficie del celuloide, lo que le procuró un empleo como publicista para la Oficina General del Correo Británico.

Boogie doodle

En 1936 es enviado a España para grabar escenas de la Guerra Civil. Esta experiencia le resultará tan truculenta que poco antes de estallar la Segunda Guerra Mundial, McLaren emigra a Nueva York, y más tarde, a Canadá.

McLaren se convirtió entonces es uno de los primeros animadores en ser apadrinados por una institución pública. La National Film Board nació con el objetivo de producir y distribuir películas para promover Canadá alrededor del mundo. La institución no podía garantizar a McLaren grandes medios de producción, pero sí le daba lo más importante, que era toda la libertad creativa que iba a necesitar.

Algunas de sus primeras películas en la National Film Board las realiza pintando directamente bajo cámara, no como una serie de acciones, sino de cambios, de metamorfosis.

La poulette grise
La Merle, 1958.

McLaren siente la necesidad de trabajar la abstracción de la misma manera que se genera música. La música solo hace alusión a sí misma; de igual forma, sus películas abstractas manejan ideas visuales que se basan meramente en la evolución, el cambio y la repetición. E incluso cuando toca temas que se acercan a la figuración, McLaren genera formas casi abstractas, que se parecen al signo gráfico (Blinkity, Le Merle). Con todo, su mayor éxito será una película plenamente narrativa, ganadora del Oscar en 1952: Neighbours, una parábola pacifista que realizará con actores animados, utilizando la técnica de la pixiliación que había descubierto Segundo de Chomón en fecha tan temprana como 1908.
Neighbours, 1952.

McLaren estuvo en todo momento obsesionado con la sinestesia: con ver la música y oír la imagen. Este deseo no solo condicionó la realización de películas donde la imagen se sincronizaba perfectamente con un tema musical dado (Spheres), sino también, y especialmente, con una práctica que McLaren desarrolló durante décadas: la manipulación del sonido óptico.

Spheres, 1969.

A partir de las experiencias de Rudolph Hönecker, McLaren se animó a dibujar directamente sobre la banda de sonido de las películas para producir sonido sintético. Dependiendo del grosor de las líneas y de su frecuencia, podía producir notas más graves o más agudas, lo que le permitía escribir música directamente sobre el celuloide. Más adelante empieza a aplicar métodos indirectos, es decir: fotografía sobre la banda sonora del celuloide tarjetas con líneas impresas de diferente grosor.

Synchromy, 1971


Para Norman McLaren, “Cada película es una forma de danza. Lo más importante es el movimiento”. En sus últimas décadas de actividad, y ya con problemas de visión, McLaren se concentra en la danza como una forma de producir movimiento. Así produce la que es considerada su mejor película, Pas de Deux (1968), donde graba la coreografía de dos bailarines y la multiplica hasta convertirla en una forma abstracta.
Pas de Deux, 1968.

En Pas de Deux utiliza, además, una máquina para poder re-fotografiar los fotogramas y crear estelas de movimiento: la impresora óptica, que se había utilizado frecuentemente para crear efectos especiales en películas, como fundidos encadenados, cámara rápida, lenta, o composición matte. Para McLaren, la animación no es “el arte de los dibujos que se mueven, sino de los movimientos que son dibujados. Lo que ocurre entre los fotogramas es más importante que lo que hay en cada fotograma”.

Blinkity Blank, 1955.

El trabajo de McLaren tuvo una repercusión mundial, hasta el punto de convertirse en un símbolo nacional de Canadá, y el nombre de McLaren, en sinónimo de la National Film Board. Norman McLaren ha sido y es una referencia imprescindible para los animadores que buscan superar sus propios límites y dominar, sobre todo, el movimiento.
 
Hen hop
Bibliografía:
Giannalberto Bendazzi (2003), 110 años de cine de animación.
David Flórez (1982), Caminando en círculos, “100 cortos animados” (encirculos.blogspot.com).
Maureen Furniss (1998), Art in Motion: Animation Aesthetics.
Enrique Martínez-Salanova (s/f), Cine y educación (http://educomunicacion.es/cineyeducacion/figuras_mcLaren.htm)
Norman McLaren (1976), McLaren on McLaren (reportaje) (https://www.youtube.com/watch?v=gm6ZgH0WscE).


miércoles, 11 de diciembre de 2019

SEGUNDO DE CHOMÓN. TRUCAJES DE CINE. Animation Gossip 11.


En esta ocasión María Lorenzo aborda una figura fascinante, el pionero de los trucajes en el cine: Segundo de Chomón. Debería ser un motivo enorme de orgullo contar con este genio del cine entre nosotros. Os invitamos a profundizar en su vida y obra. Y aquí os pongo el enlace para que podáis disfrutar del fantástico audiovisual que ha preparado la autora: https://vimeo.com/353207797?fbclid=IwAR3SCYHNhsUn3mfWrrlofeh3jQNvDRzLsF3YIFTZTnC95weD1IjeMFtQz_U


Segundo de Chomón nace en Teruel en 1871, y muere en París en 1929. Fue uno de los primeros maestros de los efectos visuales en el cine, y un pionero de la animación en volumen. Aunque se le ha comparado frecuentemente con Méliès, Segundo de Chomón fue el primero en muchas cosas. A él se deben las animaciones stop-motion más antiguas donde se emplearon pastas maleables, y también inventó una curiosa combinación de animación de objetos con la actuación de seres humanos fotograma a fotograma: la pixiliación.
Se sabe muy poco de los primeros años de Segundo de Chomón, pero se cree que ya vivía en París en 1895, cuando los hermanos Lumière mostraron públicamente el Cinematógrafo. Con todo, el verdadero motivo por el que estaba en París fue una mujer: Julienne Mathieu (1874-1944), una actriz de vodevil  con la que se casará y que sería la futura protagonista de muchas de sus películas.


Sin embargo, Chomón es llamado a filas y forma parte del ejército español durante la Guerra de Cuba. Mientras, su mujer, para mantener a la familia, trabajó fatigosamente en una cadena de pintado a mano de películas, cuyo principal cliente era la productora Star Films de Méliès.
A su regreso de la guerra, Chomón mostró curiosidad por el coloreado de películas, para el cual usaban pintura de anilina, y mejoró el procedimiento implementando el uso de diversas plantillas. La pareja se estableció en Barcelona y allí crearon un estudio de coloreado de filmes que daba servicio a toda Europa, pero especialmente a la compañía filial de los Lumière: la casa Pathé.
Pero además, Chomón estaba interesado en los efectos visuales del cine y se cree que en torno a 1902 fue capaz de deducir por sí mismo el principio de la animación stop-motion, que él llamará “de paso de manivela”. De hecho, Chomón construyó una cámara de cine expresamente para poder parar la animación fotograma a fotograma, pudiendo ir hacia atrás y hacia adelante cuando fuera necesario. Con esa cámara comenzó a hacer sus propias películas, comenzando por Choque de trenes (1902).

En esa misma época, en París, la productora Gaumont estaba haciendo una fortuna con las películas de Émile Cohl, y Georges Méliès otro tanto con sus películas de trucajes. Por este motivo, la tercera compañía rival, Pathé, que además era la más poderosa porque tenía el monopolio sobre el celuloide virgen, ofreció a Chomón un sustancioso contrato para dirigir sus propias películas de trucajes. Chomón llevaba camino de convertirse en el Spielberg de la época.
El teatro de Bob, 1909

Algunas de sus primeras películas emulaban descaradamente el cine de Méliès, práctica habitual en la época y que contribuyó a que el público se cansase pronto del género de las féeries; pero entre 1905 y 1909, Chomón hizo algo nuevo, desarrollando al máximo la técnica de stop-motion, combinándola con los trucos que ya existían, como la doble exposición del negativo, o los escamoteos, como en La cueva de la bruja, 1906 o Los huevos de Pascua, 1907.
Por ejemplo, en sus películas La casa embrujada (1906) y Una excursión incoherente (1909), Chomón toma la premisa de La mansión encantada de James Stuart Blackton, aunque les aplica gran variedad de trucajes y de animación.
Una excursión incoherente

A su vez, la doble exposición del negativo era un procedimiento desarrollado por Méliès, que se puede considerar un antecedente del Chroma key. Consiste en grabar una secuencia reservando una parte del escenario pintada en negro. 


 El color negro no impresiona la película, de forma que se puede retroceder y volver a grabar encima, teniendo cuidado de que la segunda secuencia coincida con la primera. De esta manera se pueden combinar entre sí personajes en distintas escalas, como hace Chomón en Los huevos de Pascua (1907).
El escultor moderno

Al contrario que Méliès, de quien no se conoce ninguna animación fotograma a fotograma, las aportaciones de Chomón al desarrollo temprano de la animación stop-motion son indudables. Con El escultor moderno (1908), Chomón rueda por primera vez una animación realizada en arcilla, mostrando cómo una escultura se modela espontáneamente ante nuestros ojos. El teatro eléctrico de Bob (1909) será también una de las primeras películas que incorporen animación de muñecos. En Sombras chinescas, de 1908, se adelanta al trabajo de Lotte Reiniger, e incluso en Sinfonía extraña (1909) realizará animación mural por primera vez.

El diablo se divierte

Sin duda, su película más recordada es El hotel eléctrico, de 1908, donde utiliza por primera vez  la pixiliación: una técnica que nunca ha perdido su frescura y originalidad, muy frecuente en el videoclip animado de los 80, y que también ha sido empleada por animadores  experimentales como Norman McLaren.
El hotel eleéctrico

En 1909, Pathé Films redirige la producción de películas hacia ficciones de tipo realista, y Chomón decide regresar a Barcelona para realizar sus propias películas, algunas de tipo histórico, y otras abiertamente de fantasía como Metamorfosis, 1912 (abajo).

En 1912, tras tener que cerrar su compañía, recibe una oferta de Itala Films para realizar efectos visuales en las primeras superproducciones europeas, entre la que destacó Cabiria (Giovanni Pastore, 1914). Aunque en esta época se centró en su oficio de director de fotografía, también filmó su película La guerra y el sueño de Momi (1917), uno de cuyos fotogramas podemos ver abajo, y que un verdadero antecedente de la saga Toy Story
Su última colaboración fue en la película épica de Abel Gance, Napoleón, de 1927. Chomón murió de una enfermedad en Marruecos, en 1929, donde había ido a investigar las posibilidades de la película en color.

Segundo de Chomón fue uno de los principales pioneros del cine español, y del cine de animación en general, pero además también fue un cineasta con un carácter muy innovador, que siguió realizando películas muchos años después de que Émile Cohl y Georges Méliès fueran prácticamente olvidados. No solo fue un gran truquista, sino también un narrador imaginativo que se dio cuenta de que el cine primitivo debía superar su estado de cine de las atracciones, heredero del teatro y del vodevil, y convertirse en un espectáculo sin ningún tipo de limitación.



Bibliografía:
Ramón Àlos (2015), El hombre que quiso ser Segundo (película).
Giannalberto Bendazzi (2003), 110 años de cine de animación.
Adrián Encinas Salamanca (2017), Animando lo imposible. Los orígenes de la animación stop-motion (1899-1945).
Joan M. Minguet Batllori (2009), Segundo de Chomón. El cinema de la fascinació.


Ver en Veomac:


jueves, 14 de noviembre de 2019

CHARLEY BOWERS. ANIMACIÓN Y LA MODERNIDAD INDUSTRIAL. Animation Gossip 10.


En este nuevo Animation Gossip María Lorenzo nos habla de uno de los pioneros más inusuales de la animación: Charley Bowers. Aquí tenéis el enlace del vídeo: https://vimeo.com/353205158?fbclid=IwAR2Xg-lGlXqtSx0hqV4x4O4UT1Wl_AA6kFamcGStLJrMOzYFdgEDLLmJvxg
Charley Bowers, nacido en 1889 y fallecido en 1946, es un raro ejemplo de animador que, en una vida relativamente corta, toca todos los palos. Comenzó siendo el principal animador de uno de los primeros estudios que producía series cartoon en Estados Unidos, el estudio de Raoul Barré, y finalmente se estableció de forma independiente para realizar un género muy peculiar de comedia slapstick, donde mezclaba acción real con animación de personajes en stop-motion.
Parte de la vida de Bowers tiene aún un halo de misterio. Él afirmaba que de pequeño había aprendido a caminar por la cuerda floja, y que por esta razón lo raptó el dueño de un circo, donde estuvo trabajando varios años hasta que lo reconoció su tío. Gracias a este reencuentro volvió a su casa, donde llegó a tiempo de ver morir a su padre. Obligado entonces a mantener a su familia, tuvo diversos oficios, como funambulista, cowboy, domador de caballos y diseñador de escenarios. Un accidente lo alejó del circo, que cambió por el teatro, donde solía hacer papeles de niño… porque era bajito. 


Si os habéis creído una sola palabra de esta rocambolesca historia, vamos por buen camino. Por lo menos sabemos con seguridad que en 1912 estaba dibujando caricaturas para dos periódicos de Chicago, y que su talento le abrió las puertas de los estudios de animación, donde trabajaría en adaptaciones de cómics famosos, como Bringing Up Father de Geo McManus.



Hay que decir que en la década de 1910, al igual que estaba sucediendo en las fábricas de automóviles, el fordismo se estaba introduciendo en todos los aspectos de la producción industrial en Norteamérica, y la animación no fue una excepción. Los primeros estudios de animación que se establecieron en la costa Este de Estados Unidos implementaron inmediatamente la misma filosofía de división del trabajo, aumento de productividad y reducción de costes. El aspecto artístico no era importante; de hecho, se prefería que los animadores vinieran estrictamente del mundo de la caricatura, y no de las Bellas Artes, precisamente porque las primeras series americanas de animación se nutrían de los cómics. 


El principal estudio de animación de esta época fue el Bray Pictures Corporation, al que se debe un método de animación muy proclive a una gran división de tareas: la animación con acetatos. A éste siguieron el estudio fundado por William Randolph Hearst, International Film Service; el estudio TerryToons, que sería uno de los más longevos del mundo; y el estudio de Raoul Barré, donde trabajaría Charley Bowers.

Raoul Barré
En el estudio de Raoul Barré estaban produciendo una famosa serie basada en un cómic de Bud Fisher, socio y colaborador del estudio. Mutt & Jeff era un cómic muy popular, y el éxito de la serie de animación, que se produjo entre 1913 y 1922, no se hizo esperar. Charley Bowers entró a trabajar en el estudio en 1916, ofreciéndose como socio, pasando a llamarse el estudio Barré-Bowers.

Bud Fischer
Hay que decir que, un año después, Bowers hizo tratos con Bud Fischer a espaldas de Raoul Barré, y al final echaron a Barré de su propia compañía. Raoul Barré se fue a pintar a su casa.



La serie de Mutt & Jeff llegó a tener 200 episodios, en los que era frecuente que los personajes la liaran utilizando máquinas muy sofisticadas para hacer cosas realmente simples, como por ejemplo, darle la vuelta a las tortitas en la cocina o servir el desayuno. A este tipo de mecanismos absurdos se les llama máquinas rubegoldbergianas, en honor a su creador, el dibujante de cómics Rube Goldberg. Era algo parecido al “efecto mariposa” de El Hormiguero.

Máqina rube Goldberg

Después de disolver su sociedad con Bud Fisher y acabar los cartoons de Mutt & Jeff, Charley Bowers se asoció con el cineasta Harold L. Muller, con quien se trasladó a Nueva York para rodar una docena de cortometrajes, de los cuales solo han sobrevivido siete.


Hablaremos ahora de Bricolo, el personaje creado por Charley Bowers. En sus comedias suelen fabricarse máquinas ingeniosas que nunca responden como uno espera, y están siempre protagonizadas por el personaje interpretado por el propio Bowers, Bricolo, una especie de genio despistado, siempre sin un céntimo, obsesionado a partes iguales con las mujeres y con la tecnología.
Charley Bowers aportó al género slapstick un toque de absurda modernidad, al introducir el bricolaje visionario en casi todas sus tramas. El slapstick es un subgénero de la comedia que se caracteriza por presentar acciones exageradas de violencia física, pero sin consecuencias proporcionales. Pero también tiene una fuerte relación con el humor visual, como sucedía en las películas de Buster Keaton, donde a menudo la puesta en escena es lo que sirve para crear equívocos y sorpresas.


Las películas mixtas de acción real y animación de Charley Bowers son un ejemplo de lo que Freud llamaba “lo inquietante”, lo que no es familiar. Con sus máquinas de fabricar huevos irrompibles, sus plantas modificadas en que florecen gatos, o sus aves devoradoras de metal y que ponen coches, el visionario Bowers demostraba que la vida no le era suficiente y necesitaba desesperadamente la invención. No es extraño, por tanto, que los Surrealistas adorasen su obra, desde André Breton hasta Rafael Alberti, que le dedicó un poema:

El polo negativo no puede ser ni mucho menos
igual que el positivo
para la creación de un fantasma.
De la urgente necesidad de asustar a los niños
y del deber que tiene un ingeniero de espantar a
todo trance las hadas
Aisladores,
latones viejos y muelles rotos de las camas.

Y tantísimos otros quebraderos científicos, Odette
mía,
para morir airadamente y a manos de una sardina.
                                                                                Charles Bowers. Difunto inventor. *

A partir de los años 30, la actividad de Charley Bowers se difumina. En esta última época destaca el publirreportaje Pete-Roleum and his Cousins (1939), realizado enteramente en stop-motion. Su última película, Wild Oysters, data de 1941. Bowers se dedicó desde entonces a la ilustración para prensa, hasta que una enfermedad le impidió seguir dibujando, y finalmente sucumbió.

Pete Roleum

Charley Bowers fue un realizador con una marcada personalidad, que alcanzó un gran éxito en todo el mundo hacia el final de los años veinte. Sin embargo, sus películas se perdieron y, después de su muerte, quedó relegado al olvido.
Sin embargo, es evidente que las invenciones de Bowers, caracterizado como Bricolo, se adelantaron a los productos marca Acme de la Warner, y también a los cachivaches de dudosa utilidad de Wallace & Gromit. Su figura se reivindicó a partir de 2001, cuando se descubrieron copias de 15 de sus cortometrajes en Francia. Por esta razón, y porque aún quedan más películas suyas por redescubrir, Charley Bowers es una figura fascinante para los historiadores, y un realizador entretenido y refrescante para todos los públicos.
 
There it is
Bibliografía:
Giannalberto Bendazzi (2003), 110 años de cine de animación.
Cine para gourmets (2010), “Charley Bowers, el gran olvidado” (http://soloparagourmets.blogspot.com.es).
Donald Crafton (1982), Before Mickey: The Animated Film (1898-1928).
Adrián Encinas Salamanca (2017), Animando lo imposible. Los orígenes de la animación stop-motion (1899-1945).
Pedro A. Martín (2009), CineAstoria (https://cineastoria.wordpress.com).
William Solomon (2006), “Charley Bowers and Industrial Modernity”, Modernist Cultures, Vol. 2 (2).

A Wild Roomer


Enlaces a los cortos de Bowers:


-Now You tell one (1926):

-I’t’s a Bird (1930):

-A Wild Roomer (1926):

-Many a slip (1927):

-A Sleepless Night (1940):

 
It ´s a bird

CHARLES BOWERS, INVENTOR (de Rafael Alberti), 1929.
La defunción ante mi chaleco de los más poéticos
bosques
y la dispersión en bandada de los bellísimos
crepúsculos
mas la delicadísima luna y los tristísimos ruiseñores.
¿Por qué este muerto escoge para inclinarse la
izquierda
y este otro prefiere la derecha?
Pero a ti te calificaremos de encina.
Mas tú careces de apellido.
Y éste quisiera llamarse Carlos,
pero difunto ciprés.
¿Suspira usted por el trébol de cuatro hojas y los
airecillos balsámicos?
Madame,
voici la poésie:
serrín.

Daría por resultado la más hermosa fábrica de
palillos de dientes.
Odette,
mañana me caso.

Ralladuras muelas cocodrilo
y ojitos verdes ocas electrocutadas;
saliva policía rabioso
mas consejo ingerir reloj
y vomitar anillo
poca importancia agua.
Un kilo tiene 10 metros
Un metro vale 20 litros.

Resuelto totalmente el grave problema que acongoja
a los ultramarinos.
Huevos irrompibles.

El polo negativo no puede ser ni mucho menos
igual que el positivo
para la creación de un fantasma.
De la urgente necesidad de asustar a los niños
y del deber que tiene un ingeniero de espantar a
todo trance las hadas
Aisladores,
latones viejos y muelles rotos de las camas.

Y tantísimos otros quebraderos científicos, Odette
mía,
para morir airadamente y a manos de una sardina.

Mecánica.
Amor.
Poesía.
¡Oh!

Del libro de Alberti Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos, 1929.

It is a bird